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Lumaconi rigati ripieni di ricotta e spinaci

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Como sabes en enero tuvimos que ir a Italia un par de veces y, como no podía ser de otra manera, nos vinimos con el maletero cargado de comida e ingredientes ricos. Esta receta la hicimos hace tiempo, tenía las fotos ahí arrumbadas y sólo me faltaba compartirlas contigo. Allá vamos.

Ingredientes:

La pasta, tiene que tener una forma apta para rellenar, en este caso usamos Lumaconi rigati.
Ricotta.
Espinacas.
Un huevo.
Granapadano, nosotros nos compramos en Italia un bloque de queso y un rallador, que recién ralladito está mucho más bueno, pero antes sobrevivíamos como cualquier mortal, con los paquetes envasados del Lidl, que también sirve.
– Un poco de bechamel.

Procedimiento:

1. Por un lado cocemos la pasta y después de escurrirla la dejamos enfriar encima de un pañito (que hemos cogido limpio para eso…no me seas marranito…).
Mientras se hace la pasta cocemos también las espinacas.
2. Por otro lado preparamos el relleno. En un bol ponemos las espinacas, la ricotta, el huevo y el granapadano rallado y mezclamos bien hasta que quede tal que así.
3. Rellenamos la pasta. este es el trabajo más cansado y por lo que se alarga un poco el tiempo de la receta, pero merece la pena 😉
A nosotros nos faltó relleno y terminamos de rellenarlos con una salsa que teníamos ya preparada (sugo que le llaman los italianos) así que al final teníamos un mix.
                                                                                                                                                                                                                                                                                         4. Cubrimos con bechamel y al horno.
No tiene que estar mucho tiempo porque ya está todo cocinado, una media horita a medio fuego para que se integren un poquito los ingredientes y se dore un poco la bechamel.
5. Elegir un buen vino, italiano a poder ser, un poquito de granapadano rallado por encima y a comer!!!
Te puedo asegurar que a mi las verduras no me gustan, y las espinacas menos todavía (para mí son un escalón todavía más bajo que las verduras), pero que este plato está de vicio.
¿Te animas a probarlo?

Berenjenas rellenas

Receta-berenjenas-rellenas

Ya os dije en mi post sobre la receta de crema de verduras que no me gustan las verduras, así que hoy vamos a hacer berenjenas al horno, jejeje. En serio, están riquísimas.


Ingredientes
– Tantas berenjenas como personas quieran comer. 

Para hacer el relleno:
– Carne picada.
– Cebolla y ajo.
– Tomate para freír.
– Sal, pimienta y una cucharadita de azúcar.

Para cubrir:
– Para hacer una bechamel ligera: leche, maizena, sal y pimienta.
– Queso, ya sea rallado o en lonchas.

Ale, pues vamos a cocinar!!
Empezamos vaciando las berenjenas, las partimos por la mitad y a vaciar, yo les dejo el rabito para que luego conserven un poco la forma. Yo uso un instrumento tal que así que lo hace todo más fácil:
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Una vez vaciadas vamos a hacer el relleno:
Echamos a la sartén la cebolla, el ajo y la pulpa de la berenjena que acabamos de sacar.
Cuando esté un poco doradito añadimos la carne picada, que coge color en seguida.
Y por último le echamos el tomate triturado para freír, al que tendremos que echarle una cucharadita de azúcar para corregir la acidez y salpimentar al gusto.

Mientras se termina de freír hacemos la bechamel, yo la hago ligera, que además de ser más sana es mucho más rápido:
En un vaso de leche echamos un par de cucharaditas de maizena, removemos y una vez disuelta lo ponemos a fuego lento, salpimentamos y vamos removiendo que poco a poco vaya cogiendo densidad. La medidas que os digo son orientativas, cada uno tiene que cogerle el puntillo que le guste.
Muy importante: poco a poco va cogiendo gordura la salsa, lo digo porque una vez yo, toda impaciente, pensando que le habría echado poca maizena le eché otra cucharadita y luego la bechamel me quedó buenísima como cemento para pared, porque para comer….

Ahora rellenamos las berenjenas con la salsa de tomate que hemos hecho.
* AVISO: Nos va a sobrar salsa, la reservamos y otro día nos hacemos un plato de pasta riquísimo.


Berenjenas-rellenas 

Le echamos la bechamel y el queso por encima, yo le suelo echar rallado, pero como este día no tenía le eché en lonchas y quedó igual de bueno.


Berenjenas-rellenas 

Y al horno, lo ponemos no muy fuerte, a unos 180º  hasta que lo veamos con colorcito, una media hora suele ir bien, siempre depende del tamaño de las berenjenas.

Esto ya huele bien…..buen provecho!!!!!

El aprendizaje vicario y los niños

El aprendizaje vicario, o modelado, es un aprendizaje que se realiza por observación e imitación. Es un aprendizaje que se da en una situación social en la que debe haber, por lo menos, dos personas: el modelo, que es la persona que va a realizar una conducta, y el sujeto que observa dicha conducta.
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Por medio del aprendizaje vicario se transmiten, por ejemplo, los elementos culturales de generación en generación, pero sobretodo, y de lo que os quiero hablar hoy, por medio del aprendizaje vicario aprenden los hijos de sus padres. Por eso es tan importante y por eso me gustaría daros unos consejos con respecto a la educación de esos renacuajos que habitan en nuestras vidas.
– Es muy importante comer todos juntos en la misma mesa. Yo sé que hoy en día, y más en España, donde la conciliación familiar es una utopía y los horarios de cada miembro de la familia no concuerdan casi  ni con una «vida normal» es difícil. Además muchos niños comen en los coles o en las guarderías.
Pero aún así hay que hacer un esfuerzo, si no se puede a mediodía, habrá que sentarse todos juntos a la noche. De esta forma ellos pueden aprender todo lo que queramos transmitirle en cuanto al comportamiento en la mesa.
– Dale ejemplo con los alimentos. Esto podría ser parte del punto anterior pero creo que, aunque es algo obvio, merece un apartado propio. Y sí, es algo obvio, pero estoy harta de ver a padres y a madres que comen «cuatro cosas» y luego se sorprenden de que sus hijos les hayan salido «mal comedores» o no les guste la verdura. Y no, si a ti no te ven comer verdura, es difícil que ellos la coman, intenta cocinar ese alimento de alguna forma que te sea agradable para que no te cueste tanto trabajo comértelo. Por ejemplo a mi no me gustan las verduras, pero aquí os dejo una receta de mi crema de verduras con la que nos chupamos los dedos toda la familia.
– Háblales con respeto, y no les grites. En resumen, háblales tal y cómo le hablarías a cualquier otra persona, porque al fin y al cabo, es lo que son, pequeñitos, pero personas. Y sí, sé que es muy difícil no enervarse cuando llevamos un día de perros y ellos llegan con sus pilas duracell corriendo de un lado para otro y poniéndolo todo patas arriba. Yo misma, como sabéis, me he propuesto no gritar porque es una de las cosas que más me cuesta, conservar los nervios (si no lo conoces todavía te invito a que visites el grupo de facebook en el nos echamos una mano En casa ya no se grita).
Cada uno tiene sus métodos, cualquiera es válido, pero si queremos que ellos estén tranquilos, primero tenemos que estarlo nosotros.
– En resumen, si quieres transmitirle a tu hijo cualquier conducta o los valores que tú consideres importantes, sólo tienes que aplicarlos a tu vida diaria y tus hijos lo aprenderán de una forma sencilla.

O ¿¿cómo quieres que tu hijo aprenda a cruzar en verde si a ti te ve hacerlo en rojo?? Difícil, ¿no?.

Tus hijos harán lo que te vean hacer, no lo que les digas que hagan.
 
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Crema de verduras

No me gustan las verduras. Tengo que reconocerlo, soy más carnívora que otra cosa, pero tengo dos hijos y estoy moralmente obligada a comer verduras. Y a ser posible hacerlas de alguna forma que incluso me vean disfrutar.

Y lo hago, os voy a enseñar unas cuantas recetas de verdura con las que os puedo decir que hasta disfruto y mis hijos dejan el plato limpito limpito. Hoy toca crema de verduras.

Ingredientes que vamos a usar:
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– Puerros
– Zanahorias
– Cebollas
– Ajos
– Vino blanco
– Un dado de verduras, sal, jengibre y pimienta. 
* Normalmente le echo también un par de calabacines pero esta última vez cuando fui a echar mano de ellos estaban un poco «regularcillos». Así que sin calabacines. Kein Problem.
Y por último…quesitos, creo que es el elemento estrella!

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Empezamos, picamos todas las verduras y a la olla a rehogarlas un poquito
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Mientras se rehoga es cuando yo le echo el dado de verduras, el jengibre, la sal y la pimienta, para que se mezcle muy bien todo y coja bien los sabores.
Una vez que está ya con un poquito de color le echo un chorrito de vino blanco, que le da muy buen toque, y lo dejo un poco más a fuego lento para que se evapore el alcohol.
El siguiente paso es echarle la nata.
Le echamos 4 o 5 quesitos, corregimos de sal y lo dejamos un poquito más a fuego lento para que se mezcle todo bien bien y se derritan los quesitos. Aquí ya va oliendo bien la cosa.
Ya lo tenemos casi. Ahora lo batimos todo muy bien para hacer la cremita. Cuánto más le des más fina quedará, ya depende de cómo te guste.
Nos quedará algo así:
Para darle un poquito más de gracias al plato podéis freir un poco de jamón o de bacon  picadito. Yo usé bacon esta última vez:
Y el resultado es…..
Ale, a comer, que ya no tenemos excusa para no comer verduras!!!
Probad esta crema de verduras y me contáis!!