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Lo mejor de la semana. Del 10 al 16 de agosto.

Y siguen las vacaciones para muchos. El calor sofocante. Los bañitos en la playa o en la piscina. Las risas. Los helados. Los atardeceres infinitos. El verano.

Y aquí en Suiza después de unos días de calor agobiante llevamos un par de días con lluvias, tormentas y lloviznas. Los grados se han relajado. Afortunadamente, Porque yo no tengo playa. Yo no estoy de vacaciones. Yo estoy en mi casa-horno-preparada-para-la-nieve-y-el-invierno-pero-en-verano-que-te-zurzan. Y sin un triste ventilador.

Lo mejor de la semana wordpress

Y un lunes más te presento lo mejor de la semana 😛

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Mi hijo no quiere ir a la guarde

¿Te acuerdas de cuando te conté que mis monstruitos preferían quedarse en la guarde en vez de pasar una divertida tarde con mami? Si no te acuerdas puedes leer: Kita vs Mami.

Bueno, pues parece que mami ha ganado en diversión o la kita ha ganado en aburrimiento porque ahora tenemos el problema de que no quiere ver la guarde ni en pintura. Ni esa ni la otra a la que va mientras yo estoy en clase. Así que el marcador va:

Kita 1-Mami 1

En navidad haciendo galletas, cuando todavía la Kita y él llevaban una bonita relación. Monstruitopequeño es el del rodillo. Y las galletas estaban bien ricas 😉

Lleva un par de semanas diciendo que no quiere ir y al final lo convencemos, pero esta última semana dice que no quiere y empieza a llorar como un descosío y no hay manera! Un par de veces no ha ido pero si lo he tenido que dejar porque yo tenía clase, en cinco minutos se le ha pasado el disgusto y luego encima cuando lo recojo y le pregunto si se lo ha pasado bien me suelta: no, bien no, me lo he pasado pipa! Es que lo matoooo!!

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10 señales de que estás criando un niño mimado

Estaba yo el otro día tranquilamente navegando un poquito por internet porque lo que es por el mar lo llevo claro cuando de pronto me topé con este artículo de Baby Center en el que te da 10 señales de que estás criando un niño mimado. Ahí es . Mi tranquilidad al garete.

Podría decir millones de cosas que se me pasaron por la cabeza, pero para que no se haga esto muy largo me voy a limitar a opinar sobre las 10 señales que apuntan:

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Plan de parto y partos varios

Me encantan las historias de partos. Con decirte que acabo de ver Ice Age 5 y cuando ha nacido el bebé mamut me he puesto tontorrona!! En serio, era taaaannnn mono!!
Me gustan porque me parecen unas historias muy personales y profundas y porque hay una y mil versiones ante el mismo hecho: un nacimiento.
Los hay que son partos para olvidar, como el de Desvaríos de una madre, que de tan horrible que es nos lo tiene que contar en cinco partes: parte I, parte IIparte III, parte IV y parte V.
Los hay estremecedores, como el de Princesas y princesos, en lo que nos cuenta como un «desahucio de vientre»
Los hay que a pesar de ir todo sobre ruedas son instrumentalizados y sin darle ninguna explicación ni poder de decisión a la mami, como el de Koamamá, que nos lo cuenta en dos partes: parte I y parte II
Los hay emocionantes a pesar de ser cesárea, como el de Princess and Owl stories, que también nos lo cuenta en tres partes: parte I, parte II, parte III.
Y también están los míos, por supuesto, jeje: Aquí os dejo el de Marco (monstruitomayor) y el de Erik (monstruitopequeño)

Bien, y después de leer tanto parto y de vivir dos en primera persona, ¿que he aprendido? Pues algo tan sencillo como que tenemos que informarnos.Y que es muy necesario hacer un plan de parto.

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En España está muy generalizado el que los médicos o matrones quieran meter las narices donde no les llaman (he dicho generalizado, también los habrá que apuesten por el parto natural). Y tenemos que saber que si queremos que nos rasuren, si queremos un enema, si queremos oxitocina, si queremos epidural, pues muy bien, cada uno es libre de elegir lo que quiera, pero si no lo queremos NO TIENEN PORQUÉ HACÉRNOSLO. Y eso tenemos que saberlo, porque no todo el mundo lo sabe. Y tenemos que hacérselo saber a la gente que nos vaya a atender en el parto, porque tu parto es tuyo y sí, tienes poder de decisión.

Os dejo un modelo de plan de parto para el que esté interesado, a mi me parece muy completo pero lo podéis hacer a vuestro antojo y poner o quitar lo que queráis.
¿Tú hiciste plan de parto? ¿Conocías la opción?

Ni rabietas ni conflictos

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Ni rabietas ni conflictos, de Rosa Jové, es el último libro que me he leído y del que os quiero hablar.
Así como cuando me leí Dormir sin lágrimas, de la misma autora, tal y como os conté en el post lecturas veraniegas, me quedé con la sensación de que no me había aportado casi nada (solamente para entender que mi hijo no era un extraterrestre y que lo que le pasa es lo más normal del mundo, para desesperación de millones de padres) Ni rabietas ni conflictos sí que creo que me ha aportado, y mucho.
Primero, para entender porqué actúan los niños como actúan, y segundo, para guiarme un poco acerca de cómo actuar en determinadas situaciones que pueden llegar a ser problemáticas.
El libro está muy bien estructurado, dividiéndose en tres partes:
En la primera parte «Ser niño también es duro» nos ayuda a entender un poquito más a los enanos de la casa, porque muchas veces no nos paramos a mirar las cosas desde su perspectiva y en ocasiones vendría bien hacerlo.
En la segunda parte «Cómo educar sin castigar» te da una serie de pautas a seguir, diviendo los consejos en cuatro tramos de edad: de 0 a 18 meses, de 18 meses a 4 años, de 5 a 7 años y de 8 a 12 años.
En esta parte está el meollo de la cuestión y me ha sido muy útil, yo ya he puesto en práctica mis aprendizajes y puedo decir que, por ahora, han tenido éxito..
Y, por último, en la tercera parte «Poniendo las cosas en su sitio» te habla de del castigo físico (y del no físico), de cómo está considerado cada uno, de su aspecto legal o de los tan famosos límites.
En resumen, me ha encantado y desde luego, si te surgen dudas en la educación de tus hijos, léelo. Es más, dicen que los niños vienen con un pan bajo el brazo, pero yo creo que deberían cambiar el pan por este libro, es lo más parecido al libro de instrucciones de hijos que tan encarecidamente hemos pedido millones y millones de padres a lo largo de los siglos!
Y tú ¿Lo has leído o tienes pensado hacerlo?

El aprendizaje vicario y los niños

El aprendizaje vicario, o modelado, es un aprendizaje que se realiza por observación e imitación. Es un aprendizaje que se da en una situación social en la que debe haber, por lo menos, dos personas: el modelo, que es la persona que va a realizar una conducta, y el sujeto que observa dicha conducta.
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Por medio del aprendizaje vicario se transmiten, por ejemplo, los elementos culturales de generación en generación, pero sobretodo, y de lo que os quiero hablar hoy, por medio del aprendizaje vicario aprenden los hijos de sus padres. Por eso es tan importante y por eso me gustaría daros unos consejos con respecto a la educación de esos renacuajos que habitan en nuestras vidas.
– Es muy importante comer todos juntos en la misma mesa. Yo sé que hoy en día, y más en España, donde la conciliación familiar es una utopía y los horarios de cada miembro de la familia no concuerdan casi  ni con una «vida normal» es difícil. Además muchos niños comen en los coles o en las guarderías.
Pero aún así hay que hacer un esfuerzo, si no se puede a mediodía, habrá que sentarse todos juntos a la noche. De esta forma ellos pueden aprender todo lo que queramos transmitirle en cuanto al comportamiento en la mesa.
– Dale ejemplo con los alimentos. Esto podría ser parte del punto anterior pero creo que, aunque es algo obvio, merece un apartado propio. Y sí, es algo obvio, pero estoy harta de ver a padres y a madres que comen «cuatro cosas» y luego se sorprenden de que sus hijos les hayan salido «mal comedores» o no les guste la verdura. Y no, si a ti no te ven comer verdura, es difícil que ellos la coman, intenta cocinar ese alimento de alguna forma que te sea agradable para que no te cueste tanto trabajo comértelo. Por ejemplo a mi no me gustan las verduras, pero aquí os dejo una receta de mi crema de verduras con la que nos chupamos los dedos toda la familia.
– Háblales con respeto, y no les grites. En resumen, háblales tal y cómo le hablarías a cualquier otra persona, porque al fin y al cabo, es lo que son, pequeñitos, pero personas. Y sí, sé que es muy difícil no enervarse cuando llevamos un día de perros y ellos llegan con sus pilas duracell corriendo de un lado para otro y poniéndolo todo patas arriba. Yo misma, como sabéis, me he propuesto no gritar porque es una de las cosas que más me cuesta, conservar los nervios (si no lo conoces todavía te invito a que visites el grupo de facebook en el nos echamos una mano En casa ya no se grita).
Cada uno tiene sus métodos, cualquiera es válido, pero si queremos que ellos estén tranquilos, primero tenemos que estarlo nosotros.
– En resumen, si quieres transmitirle a tu hijo cualquier conducta o los valores que tú consideres importantes, sólo tienes que aplicarlos a tu vida diaria y tus hijos lo aprenderán de una forma sencilla.

O ¿¿cómo quieres que tu hijo aprenda a cruzar en verde si a ti te ve hacerlo en rojo?? Difícil, ¿no?.

Tus hijos harán lo que te vean hacer, no lo que les digas que hagan.
 
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En casa ya no se grita. Avances

Sabéis que hace un tiempo empecé con el reto de «En casa ya no se grita«.
Pues bien, no está siendo fácil, algunos días noto como poco a poco voy llenando mi vaso de los gritos hasta que al final, por lo más nimio, se desborda y acabo gritando y tengo que volver a poner el contador a cero. De hecho, hemos pasado unos días muy nerviosos todos, en los que tenía que poner el contador a cero a diario.
Qué desastre pensareis!!! Pues no, todavía no he conseguido mi objetivo de poder decir que me controlo y consigo frenarme antes de que llegue el grito a la garganta. Pero sí que noto avances. Noto que me conozco un poco más y que los niños están más tranquilos. Todos tenemos días por supuesto, afortunadamente no somos robots, pero la tónica general estos últimos días parece que es de un poco más de tranquilidad. Y se agradece.
Y os largo todo este rollo porque os quería contar un «truquillo» que últimamente estoy poniendo en práctica y que veo que me va muy bien, por si queréis aplicarlo.
Situación ejemplo:
Voy a clase de alemán. Por delante casi media hora de camino. El peque va en el carricoche y el grande o en la mochila o en la plataforma adosada al carricoche, depende del día.
 
ANTES:
Monstruitopequeño: yo quiero andando.
Yo: no, vamos con el carricoche porque está muy lejos y si vas andando podemos llegar mañana, si eso.
Monstruitopequeño: No!! Yo quiero ir andandoooooo.
 (y a partir de aquí la conversación es repe -mientras mi vaso de los gritos se va llenando y al final se desborda- hasta que, lo monto en el carricoche obligado y llegamos tarde, no sin haber gritado antes, claro)
AHORA:
Monstruitopequeño: yo quiero andando.
Yo: no, vamos con el carricoche porque está muy lejos y si vas andando podemos llegar mañana, si eso.
Monstruitopequeño: No!! Yo quiero ir andandoooooo.
(A partir de ahí ya sé que vamos por mal camino, por lo que cambio la estrategia, que para eso soy la adulta)
Yo: Vale, vamos a hacer una cosa ¿vale? tienes dos opciones, puedes ir en el carricoche o puedes quedarte aquí, ¿qué prefieres?
Monstruitopequeño: En el carricoche!! (y encima con una sonrisa, en serio)
Se monta el solito en el carricoche y nos vamos a clase, llegamos a tiempo, sin estrés y sin gritos.
Todos contentos.
Aclaración importante:
No confundir con: Si no te montas en el carricoche te quedas aquí.
Esto último es una amenaza, lo que yo he hecho ha sido darle dos opciones y él ha «sido libre» para elegir una de ellas. Evidentemente, las dos opciones que le presento van «sesgadas a mi favor» para que elija la que yo quiero, porque el día que me diga que prefiere quedarse en casa lo llevo chungo. Pero bueno, por ahora con lo que me quedo es con que él cree que ha elegido libremente y que nos hemos ahorrado una situación de estrés.

Probarlo, ya veréis como os sorprenderá el resultado!!

PD. Y por si no conoceís el grupo de facebook gracias al que sigo el reto os dejo el enlace. El grupo se llama «En casa ya no se grita»

Moma

Hola a todos, hoy me gustaría presentaros a una perra. Es la perra más guapa que he visto en mi vida, y además la más feliz. 
Lo de guapa supongo que serán los genes, pero de lo de ser feliz es totalmente culpable su dueño. Su dueño es completamente adorable (qué os voy a decir yo si es mi amigo desde los 14 años!!) y al tener Moma un problema y quedarse inválida de las patas traseras, en vez de desahuciarla y decir el típico «la he tenido que sacrificar porque estaba sufriendo mucho», movió cielo y tierra y se agenció una silla de ruedas para su pequeña. Gracias a eso es la perra más suertuda que conozco, por mucho que no pueda mover sus patas traseras. Y es que no hay cosa mejor que hacer frente a los problemas que se nos puedan presentar con una sonrisa.
Aquí os dejo su página de facebook para que la conozcáis.
Decidme, ¿¿no pensáis vosotros también que son adorables??

¿Epidural o no epidural? Esa no es la cuestión

Bueno, me siento hoy aquí sin saber muy bien lo que quiero escribir: Es decir, sé sobre lo que quiero escribir pero no sé como, al contrario que normalmente, que llevo más o menos un guión en la cabeza (aunque luego salga todo lo contrario, pero el guión llevarlo lo llevo)
Bien, pues ya que lo único que sé es sobre lo que quiero escribir, empezaré por ahí.
Quiero escribir sobre la epidural, bueno, no exactamente sobre eso. Quiero escribir sobre poner o no poner la epidural y, sobretodo, sobre el respeto. Sí, definitivamente, eso es de lo que quiero hablar, de respeto.
Pedrito ha nacido ya (precioso, monísimo, un primor…pa comérselo vamos). Y su madre ha tenido que rogar para que le pongan la epidural. Vamos, no es que haya tenido que rogar, es que menos mal que le pilló el cambio de turno y entonces la matrona que le tocó por segunda vez accedió a su petición, que si no la pobre pare sin epidural.
Y no me entiendan mal, no digo que no se pueda parir sin epidural (a mi de hecho en mi próximo parto -si lo hay- me gustaría hacerlo) que se puede, lo que digo es que tan mal me parece que la pongan sin pedirla como que después de pedirla no te la quieran poner.
Me parece poco profesional. La mujer podrá tener sus propios pensamientos, y le podrá gustar la «corriente naturalista» a más no poder (corriente que a mi también me gusta, dicho sea de paso), y ella podrá parir sin epidural cuantas veces quiera, ella podrá abrirse en canal si quiere. Pero, en mi humilde opinión, ella no puede imponer sus pensamientos en una paciente, y si la paciente quiere la epidural, pues tendrá que ponérsela, digo yo. Creo que es cuestión de respeto ¿¿no??
¿Qué opinais vosotros?