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Lo mejor de la semana. Del 3 al 9 de agosto.

Sí, lo sé. Parece que todo le mundo está de vacaciones, pero no es así.

Lo mejor de la semana wordpress

Todavía quedan post maravillosos por la red, y aquí estoy yo para leer todo lo que cae en mis manos y hacerte un resumencillo de lo mejor, por si te lo has perdido, así que ahí va 😉

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Plan de parto y partos varios

Me encantan las historias de partos. Con decirte que acabo de ver Ice Age 5 y cuando ha nacido el bebé mamut me he puesto tontorrona!! En serio, era taaaannnn mono!!
Me gustan porque me parecen unas historias muy personales y profundas y porque hay una y mil versiones ante el mismo hecho: un nacimiento.
Los hay que son partos para olvidar, como el de Desvaríos de una madre, que de tan horrible que es nos lo tiene que contar en cinco partes: parte I, parte IIparte III, parte IV y parte V.
Los hay estremecedores, como el de Princesas y princesos, en lo que nos cuenta como un «desahucio de vientre»
Los hay que a pesar de ir todo sobre ruedas son instrumentalizados y sin darle ninguna explicación ni poder de decisión a la mami, como el de Koamamá, que nos lo cuenta en dos partes: parte I y parte II
Los hay emocionantes a pesar de ser cesárea, como el de Princess and Owl stories, que también nos lo cuenta en tres partes: parte I, parte II, parte III.
Y también están los míos, por supuesto, jeje: Aquí os dejo el de Marco (monstruitomayor) y el de Erik (monstruitopequeño)

Bien, y después de leer tanto parto y de vivir dos en primera persona, ¿que he aprendido? Pues algo tan sencillo como que tenemos que informarnos.Y que es muy necesario hacer un plan de parto.

plan-parto

En España está muy generalizado el que los médicos o matrones quieran meter las narices donde no les llaman (he dicho generalizado, también los habrá que apuesten por el parto natural). Y tenemos que saber que si queremos que nos rasuren, si queremos un enema, si queremos oxitocina, si queremos epidural, pues muy bien, cada uno es libre de elegir lo que quiera, pero si no lo queremos NO TIENEN PORQUÉ HACÉRNOSLO. Y eso tenemos que saberlo, porque no todo el mundo lo sabe. Y tenemos que hacérselo saber a la gente que nos vaya a atender en el parto, porque tu parto es tuyo y sí, tienes poder de decisión.

Os dejo un modelo de plan de parto para el que esté interesado, a mi me parece muy completo pero lo podéis hacer a vuestro antojo y poner o quitar lo que queráis.
¿Tú hiciste plan de parto? ¿Conocías la opción?

Los primeros días del bebé en casa

Acabas de ser madre, durante el embarazo has leído miles y miles de libros pero aún así, no sabes como con toda la teoría que se agolpa en tu cabeza, te encuentras «rara» con ese bebé tan mono que te han dado en el hospital y que resulta que sí, que es tu hijo.
Tranquila, nos ha pasado a todas. Y para eso estamos, para ayudarnos. Así que ahí van unos consejillos.
1. Olvida todo lo que has leído. Así de claro te lo digo. Hay miles y miles de libros, de corrientes diversas, unas más afines a ti y otras menos, pero al final lo único que consigues es liarte y no saber si tienes que poner el pañal en la teta o la boca en el culo. Así que lo mejor, sin duda, es dejarte guiar por tu instinto, que para eso lo tenemos y nos ha hecho sobrevivir millones y millones de años. Confía en ti.
2. Paciencia. Es lo que más vas a usar estos primeros días con tu chiquitín, y puede que se te gaste, así que cultívala. Te vendrá muy bien.
3. Pon a raya a los familiares. Sé que todo el mundo está deseando ver a ese bollito redondito que has parido, pero tú eres la que acabas de parir y necesitas descansar y sobretodo, asimilar la nueva situación y conoceros. Tú al bebé y el bebé a ti. Si eso lo puedes hacer con el ritmo de visitas diarias, perfecto, pero si no eres capaz (que será lo normal), no dudes en decirlo. Habla con ellos, espacia las visitas y organízalas de alguna manera. La gente lo entenderá.
4. Descansa. El primer mes es el más duro, y tanto tú como tu hijo estáis cogiendo el ritmo, así que si tu hijo se queda durmiendo, sea la hora que sea, aprovecha y duerme tú también. Sé que se te puede hacer raro estar a las 11 de la mañana durmiendo, pero recuerda que luego cuando se despierte no tienes opción. Tendrás que estar al 100% para él. Y no, no somos máquinas, somos humanos, así que descansa. Es el mayor favor que te puedes hacer tanto a tí como a tu hijo.
5. Recuerda que no estás sola. Sois dos, porque ese bebé tiene un padre. Seguro que él tampoco se quiere perder ni un minuto del crecimiento de su bebé y compartís responsabilidades, pero si sientes que necesitas más, no dudes en pedirlo. A veces ellos no pueden entender todo lo que se nos pasa por la cabeza (o por el corazón) con toda esa revolución de hormonas que tenemos recorriendo nuestro cuerpo. Habla con él. Os hará sentiros mejor.
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6. Y por último y sobretodo disfruta. Disfruta de la etapa de bebé porque se pasa volando!!

¿Epidural o no epidural? Esa no es la cuestión

Bueno, me siento hoy aquí sin saber muy bien lo que quiero escribir: Es decir, sé sobre lo que quiero escribir pero no sé como, al contrario que normalmente, que llevo más o menos un guión en la cabeza (aunque luego salga todo lo contrario, pero el guión llevarlo lo llevo)
Bien, pues ya que lo único que sé es sobre lo que quiero escribir, empezaré por ahí.
Quiero escribir sobre la epidural, bueno, no exactamente sobre eso. Quiero escribir sobre poner o no poner la epidural y, sobretodo, sobre el respeto. Sí, definitivamente, eso es de lo que quiero hablar, de respeto.
Pedrito ha nacido ya (precioso, monísimo, un primor…pa comérselo vamos). Y su madre ha tenido que rogar para que le pongan la epidural. Vamos, no es que haya tenido que rogar, es que menos mal que le pilló el cambio de turno y entonces la matrona que le tocó por segunda vez accedió a su petición, que si no la pobre pare sin epidural.
Y no me entiendan mal, no digo que no se pueda parir sin epidural (a mi de hecho en mi próximo parto -si lo hay- me gustaría hacerlo) que se puede, lo que digo es que tan mal me parece que la pongan sin pedirla como que después de pedirla no te la quieran poner.
Me parece poco profesional. La mujer podrá tener sus propios pensamientos, y le podrá gustar la «corriente naturalista» a más no poder (corriente que a mi también me gusta, dicho sea de paso), y ella podrá parir sin epidural cuantas veces quiera, ella podrá abrirse en canal si quiere. Pero, en mi humilde opinión, ella no puede imponer sus pensamientos en una paciente, y si la paciente quiere la epidural, pues tendrá que ponérsela, digo yo. Creo que es cuestión de respeto ¿¿no??
¿Qué opinais vosotros?

Felicidades Erik!!!!

Ayer fue el cumple de Erik, dos añitos. Dos añitos desde este momento mágico en el que culmina un embarazo. El instante en el que conoces a tu bebé.
Pero para llegar a eso hay que pasar por un parto, relato que me dispongo a contar ahora mismo 😀
Un 26 de abril del 2012 fuimos a comer a casa de la abuela, y a eso de las doce cuando llegamos yo noté que me había mojado un poco, así que me puse una compresa para comprobar si aquello seguía empapando o habían sido imaginaciones mías por las ganas que tienes ya de parir en los últimos días, que no son pocas, jeje.
El caso es que no me sirvió de mucho la cosa porque hoy en día hacen tan endiabladamente buenas las compresas, que cuando fui a comprobar no supe discernir si estaba mojada o no. Así que nada, supuse que no había roto aguas y a eso de las siete de la tarde volvimos a casa. Ya en casa fui al servicio cuando llegamos y, justo cuando me iba a subir los pantalones ya no hubo duda, aquello no paraba de salir. Pues sí, había roto aguas.
Pues nada, a prepararse para irse al hospital, una duchita reconfortante, pasar por casa de la abuela otra vez para dejar a Marco, coger la maletita con la ropa para el hospital y mi pelota para el dolor y a parir.
En este parto llevaba las cosas un poco más claras que con el primero, en el que siempre se peca de novata, claro está. Y ahí iba yo, con mi plan de parto bajo el brazo y dispuesta a tener un parto lo más natural posible. Está claro que las cosas no salen nunca como una quiere…
Llegué al hospital sin un dolor, así que estupendo. Me reconocen, no estoy de parto, sólo 2 cm de dilatación pero me tengo que quedar allí porque tengo la bolsa rota. Me ofrecen prostaglandina, a lo cual me niego, quiero ponerme de parto yo solita y que el niño salga cuando él quiera salir. Bien, pues me mandan a la habitación a esperar.
Poco a poco van llegando los dolores, cada vez más intensos. Y ahí está mi marido, hinchándole la pelota a la nena para que se entretenga un poco, jeje. Todo hubiera sido muy guay si esos dolores hubieran servido para algo, pero aquello no avanzaba y no dilaté NADA en toda la noche, así que por la mañana me dijeron que me tenían que bajar a dilatación para ponerme antibiótico para prevenir infecciones por llevar tanto tiempo la bolsa rota y oxitocina para dilatar un poco. Visto lo visto, tuve que tragarme mi plan de parto y, ya que me iban a poner oxitocina, pedí la epidural.
El chico que me la pusó era bastante más simpático y amable que la hija puta que me puso la de Marco, la parte mala es que no me la debió poner muy bien porque me hizo efecto una media horita que me calmó un poco, pero luego nada de nada.
Luego vino la oxitocina. 
Entre tanto trajeron a la cama de al lado a una pobre mujer extranjera, que parece que no soportaba muy bien el dolor (por los gritos que daba, más que nada) y le pidieron a Mauri que saliera de la habitación.
La oxitocina hizo bastante bien su trabajo y en cuestión de un par de horitas tuve que llamar para que alguien me reconociera porque aquello parecía que quería salir ya. No me hicieron mucho caso porque mi matrón se había ido a una cesárea urgente. Pero al final vino una muchacha y cuando me reconoció puso cara de sorpresa y dijo: «anda, pues sí, estás completa!» (Ayyyy si nos hicieran un poco más de caso a las madres de vez en cuando!!!). Pedí por favor que alguien llamara a mi marido porque no lo habían dejado entrar todavía. El pobre se llevó un susto cuando lo llamaron para entrar y me encontró llorando a lágrima viva! Le tranquilicé y le expliqué que todo iba muy bien pero que aquello dolía un cojón y medio, que les había dicho que lo llamaran porque nos íbamos a paritorio.
Y eso hicimos, fuimos a paritorio, un par de empujones, y asunto resuelto. El 27 de abril del 2012 vino al mundo mi chiquitín.
Para el próximo entonces me hago plan de parto o dejo que las cosas surjan???

Felicidades Marco!!!!

Hoy hace tres añitos que me convertí en madre, el cambio más importante que toda mujer puede experimentar, sin duda alguna. 

Era jueves, pero no iba a ser un jueves cualquiera, mi hijo iba a nacer.
Yo había perdido el tapón mucoso unos días antes, con lo que mi madre y mi cuñada, algo más nerviosas que yo, desde ese momento no paraban de preguntarme que qué tal, que si notaba algo, que si tenía contracciones….pero como desde la pérdida del tapón hasta el parto pueden pasar desde horas hasta semanas, pues para que iba a ponerme nerviosa, así que seguí con mi vida normal.
El miércoles 9 por la tarde empecé a sentir algo que debían ser contracciones, aunque yo no lo sabía, no había parido nunca! Bien aleccionada por mi matrona controlé tranquilamente el reloj por si se hacían más seguidas, y así era, cada vez eran más seguidas. A las diez de la noche ya eran cada cinco minutos y le dije a Mauri que a lo mejor deberíamos ir al hospital, que no perdíamos nada, y así lo hicimos. Allí lo de siempre, reconocimiento y monitor. Resultado: estás de 2 centímetros pero no estás de parto porque las contracciones tienen que ser regulares así que si quieres puedes irte a casa. Justo lo que me dijo mi amiga Pilar que podía pasar, que los monitores de la arrixaca no es que sean precisamente nuevos y a veces no te pillan bien las contracciones, así que yo les dije que no me iba a mi casa y me prepararon una habitación.
Siguieron las contracciones y me dediqué a pasearme por la habitación (porque no podía estar en la cama) mientras Mauri descansaba un poco. Pasadas un par de horas, como buena primeriza, fui a preguntar que cómo sabe una que está de parto, porque desde luego esto cada vez dolía más, y me mandaron una matrona para que me reconociera.
La buena muchacha me reconoció justo en medio de una contracción, dolor insoportable, y no por la contracción, sino por el reconocimiento, cuando saca los dedos me dice sorprendida «pues si que te dan fuertes eh?, estás de cinco, vamos a bajarte a dilatación»…¿que me fuera a mi casa me decían no???
Y entonces llegó lo peor, se me ocurrió pedir la epidural, lo que yo no sabía es que debo tener la espalda medio retorcida y que me iba a poner la epidural la tía menos empática del mundo mundial. Esos dos factores unidos hicieron que «el momento epidural» fuera lo peor de todo el parto. Eso sí, le costó dios y ayuda pero me la puso perfecta, no sentía nada de dolor pero seguía teniendo sensibilidad en las piernas.
A partir de ahí, pues lo normal también, las contracciones se relajaron y me metieron oxitocina, pero yo no tenía dolor así que sólo me quedaba esperar y que Marco terminara de bajar.
A mediodía la matrona se fue a comer y me dijo que cuando volviera íbamos a paritorio, y así fue. En paritorio empezamos a empujar y a empujar y el muchacho a bajar y a bajar, hasta que, a las 15:40 del 10 de marzo, nació Marco, con 4,050 gr. y 53 cm, todo un campeón.
Sin duda una experiencia inolvidable, que tuve la suerte de vivir acompañada en todo momento con Mauri, todo un lujo.