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Yo soy una madre alfa

madre-alfa

Creo que me estoy convirtiendo en una madre alfa de esas de las que últimamente se habla tanto. Hace unos días los virus han invadido mi casa (como es el caso de otras miles de casas, por otra parte) y eso ha hecho desarrollar mi ingenio y mi capacidad para gestionar este mi hogar hasta límites insospechados.

Me percaté ayer, el momento clave fue cuando me di cuenta que eran las 11:30 y todavía no me había puesto a hacer la comida (en Suiza la hora de la comida es de 12 a 13). Me voy tranquilamente a la cocina a hacer la comida, nada más lejos de la realidad, lo de tranquilamente es una utopía claro está,  monstruitopequeño me sigue cual zombi en el que es su tercer día de fiebre con un libro bajo el brazo, que quiere que se lo lea dice.

– Pero yo tengo que hacer la comida que papi está a punto de llegar hijo.

Por supuesto él no lo entiende y empieza a subir el tono de lloriqueo (constante todo el día desde que tiene fiebre), y entonces consigo convencerlo para que se siente en la mesa de la cocina con el libro y el vaya pasando las páginas para yo ir comentándole los dibujos.

Y así puedo empezar a cocinar. Pero sólo empezar porque monstruitomayor en seguida se da cuenta de que le estoy leyendo un cuento a su hermano Y A ÉL NO. Valiente osadía por mi parte! Por lo que monstruitomayor trae otro libro  (en italiano por supuesto, porque traerlo en español hubiera sido demasiado fácil para mi) para que le cuente a él el suyo, y por supuesto lo quiere antes de que se lo lea a su hermano.
El tono-lloriqueo de monstruitopequeño empieza a subir y está a punto de estallar la guerra cual Caín y Abel cuando los logro convencer de que les leo a cada uno una pagina cada vez, una vez Marco, una vez Erik.

Y ahí estoy yo, cocinando mis espaguetis carbonara mientras leo una página de Laberinto en español,  seguida de una página de I dinosauri en italiano, echando la cantidad justa de sal y de nuez moscada, parando cada dos por tres al grito desgarrador de monstruitopequeño de «moquitoooossss» (que para algo él es Erik «el dramas»), con su consiguiente lavado de manos después de cada sonada (que estoy cocinando y no es plan de que se me resfríen los espaguetis), pensando en escribir este post, intentando ordenar todas las frases que se me vienen a la cabeza, ejercitando mi memoria para que no se me olviden todas y cada una de ellas y haciendo al mismo tiempo las fotos para ilustrarlo.

Y encima la pasta estaba hecha a su hora y me ha salido riquísima.
Si eso no es ser una madre Alfa que venga dios y lo vea. 
Porque yo soy una madre alfa. Y como dice mi madre (también alfa of course, debe ir en los genes) «eso lo saben hasta los chinos»!

Y tú, ¿eres también madre alfa?

Dos años y sumando

Hoy hace dos años que me casé.
Yo, que siempre había dicho que no me iba a casar. Pues toma ya, con menos de cuatro años de conocer a mi marido y dos monstruitos en nuestras vidas, vamos y nos casamos. Y no os voy a decir que fuera el día más feliz de mi vida porque no lo fue, que esos fueron el día que conocí a mi marido (el que nosotros llamamos el aniversario «de verdad») y el día que conocí a mis hijos, pero eso sí, bien me lo pasé un rato eh?? Vaya que si me lo pasé bien!!!!
A lo mejor el sitio elegido no fue el ideal, porque no lo fue. Tengo muchas quejas de la organización y de cómo salió el convite. Pero eso sólo son quejas técnicas. Porque lo importante. El novio y los invitados, fueron los perfectos. Y eso es con lo que me quiero quedar.
Fue un día muy bonito gracias a la gente que me acompañó. Algunos incluso vinieron desde Málaga y desde Suiza para pasar ese día con nosotros, y eso es de agradecer. Así que desde aquí quiero agradecer a todos y cada uno de los que allí estuvieron que nos acompañaran en nuestro día.
En estos dos años ha habido de todo, un cambio de país, los dos monstruitos creciendo y haciendo cada día más difícil la crianza y la estabilidad psicológica de su madre, ratos buenos, ratos no tan buenos…en resumen, dos años de locura de los que volvería a vivir cada minuto sin ninguna duda. Porque estamos los seis juntitos. Y eso es lo importante.
Hoy es el día de la familia así que…..
FELICIDADES Papi, monstruitomayor, monstruitopequeño, Canelo, Strubeli y, por supuesto, felicidades yo, que no voy a ser menos!!!!

Os dejo unas fotitos del día en cuestión  😉

Lluvia de arroz saliendo del juzgado
Llegando al convite

En la celebración
Tarta cortada

En casa ya no se grita. Avances

Sabéis que hace un tiempo empecé con el reto de «En casa ya no se grita«.
Pues bien, no está siendo fácil, algunos días noto como poco a poco voy llenando mi vaso de los gritos hasta que al final, por lo más nimio, se desborda y acabo gritando y tengo que volver a poner el contador a cero. De hecho, hemos pasado unos días muy nerviosos todos, en los que tenía que poner el contador a cero a diario.
Qué desastre pensareis!!! Pues no, todavía no he conseguido mi objetivo de poder decir que me controlo y consigo frenarme antes de que llegue el grito a la garganta. Pero sí que noto avances. Noto que me conozco un poco más y que los niños están más tranquilos. Todos tenemos días por supuesto, afortunadamente no somos robots, pero la tónica general estos últimos días parece que es de un poco más de tranquilidad. Y se agradece.
Y os largo todo este rollo porque os quería contar un «truquillo» que últimamente estoy poniendo en práctica y que veo que me va muy bien, por si queréis aplicarlo.
Situación ejemplo:
Voy a clase de alemán. Por delante casi media hora de camino. El peque va en el carricoche y el grande o en la mochila o en la plataforma adosada al carricoche, depende del día.
 
ANTES:
Monstruitopequeño: yo quiero andando.
Yo: no, vamos con el carricoche porque está muy lejos y si vas andando podemos llegar mañana, si eso.
Monstruitopequeño: No!! Yo quiero ir andandoooooo.
 (y a partir de aquí la conversación es repe -mientras mi vaso de los gritos se va llenando y al final se desborda- hasta que, lo monto en el carricoche obligado y llegamos tarde, no sin haber gritado antes, claro)
AHORA:
Monstruitopequeño: yo quiero andando.
Yo: no, vamos con el carricoche porque está muy lejos y si vas andando podemos llegar mañana, si eso.
Monstruitopequeño: No!! Yo quiero ir andandoooooo.
(A partir de ahí ya sé que vamos por mal camino, por lo que cambio la estrategia, que para eso soy la adulta)
Yo: Vale, vamos a hacer una cosa ¿vale? tienes dos opciones, puedes ir en el carricoche o puedes quedarte aquí, ¿qué prefieres?
Monstruitopequeño: En el carricoche!! (y encima con una sonrisa, en serio)
Se monta el solito en el carricoche y nos vamos a clase, llegamos a tiempo, sin estrés y sin gritos.
Todos contentos.
Aclaración importante:
No confundir con: Si no te montas en el carricoche te quedas aquí.
Esto último es una amenaza, lo que yo he hecho ha sido darle dos opciones y él ha «sido libre» para elegir una de ellas. Evidentemente, las dos opciones que le presento van «sesgadas a mi favor» para que elija la que yo quiero, porque el día que me diga que prefiere quedarse en casa lo llevo chungo. Pero bueno, por ahora con lo que me quedo es con que él cree que ha elegido libremente y que nos hemos ahorrado una situación de estrés.

Probarlo, ya veréis como os sorprenderá el resultado!!

PD. Y por si no conoceís el grupo de facebook gracias al que sigo el reto os dejo el enlace. El grupo se llama «En casa ya no se grita»

Mis hijos también tienen cosas buenas

Pobrecitos, yo aquí siempre metiéndome con ellos y hablando de cómo alteran mis nervios (véase «El lado oscuro de los míos«, por ejemplo) y a veces se me olvida que también tienen cosas buenas. Porque sí, mis hijos también tienen cosas buenas, y muchas.
– Mis hijos son dulces.
– Mis hijos me dan un beso para curarme cuando me hago pupa.
– Mis hijos cuando están más de cinco minutos separados, al reencontrarse se dan un abrazo de película.
– Mis hijos me hacen ser mejor persona (o intentarlo, por lo menos).
Monstruitomayor intenta cuidar de monstruito pequeño (cuando no le está pegando, claro).
– Mis hijos le dan besitos a las plantas.
Monstruitopequeño tiene una sonrisa que enamora.
– Mis hijos son a veces dinosaurios, a veces tigres y a veces dragones, pero eso es porque les gustan mucho    los animales.
– Mis hijos cuando duermen son 100% comestibles.
– A mi hijos les gusta ayudarme a limpiar.
– Mis hijos son inocentes.
– Mis hijos creen que su mami es la mejor.
– Mis hijos son nobles.
– Mis hijos, al nacer, me dieron los dos mejores momentos de mi vida.
– Mis hijos no comen siempre pienso, no se están pegando todo el día, no comen arena nada más que en verano y no siempre gritan…bueno, esto último sí, pero son mis hijos y tienen un grito muy agradable 😉
En resumen, no voy a decir que no sea nadie sin mis hijos porque yo ya era alguien antes de que entraran en mi vida. Lo que sí que puedo decir sin miedo a equivocarme es que desde que, tanto ellos como su padre, entraron en mi vida, la han mejorado increiblemente y desde luego me sería muy difícil estar sin ellos.

Premio "Amor de madre"

El otro día Laura, de Baberos y Claquetas, publicó una entrada preciosa, pero de las preciosas de verdad. Ya la compartí en su momento, pero para los que os la perdisteis podéis verla aquí

Nada más leerlo creo que ya tenía mi momento en la mente, tan sólo me queda contarlo, así que ahí va:
Era un día de esos de los difíciles. Esto de la maternidad, como ya sabéis, es un poco como una montaña rusa. Hay días perfectos, tranquilos, en los que te comerías a tus hijos, y otros días en los que tirarlos por un acantilado parece la mejor opción. 
Bien, pues el que os cuento era un día de esos de acantilado. A mi no me gusta gritar. Además, veo bastante absurdo explicarle a los pobres que no se grita mientras yo grito. Es tan contradictorio que temo que un día se les colapsará el cerebro y les explotará. Y la culpa será mía y sólo mía, por dar información tan contradictoria.
Mis monstruitos tienen una «supuesta» habitación de juegos. Digo supuesta porqué jugar lo que es jugar, ahí no juegan nunca, en la práctica tan sólo es un lugar de esparcimiento de juguetes (LEJ). Ese día yo estaba recogiendo la cocina, cuando sigilosamente salió monstruitomayor del LEJ y se metió en la habitacióndepapiydemami. Papi tiene en su mesilla una foto de la abuela, a la que monstruitomayor no ha tenido la suerte de conocer.
Cuando lo ví coger la foto exploté y, grito en boca cual madre absurda entoné un largo «¿¿¿¿quieres dejar de una santa vez de tocarlo tooooodoooo y dejar la foto de la abuela antes de romperlaaaaaa????«.
El pobre me miró un poco anonadado y, mirándome fijamente a los ojos me dijo (bien bajito porque no se grita): sólo quería darle un beso a la abuela. Se lo dio y volvió a dejar la foto en su sitio.
Sólo quería darle un beso a la abuela. Tan sencillo como eso. La lección que en ese momento me dió mi hijo fue de las grandes. De las que se quedan de por vida.
La bondad e inocencia que tiene un niño lo puede superar todo.
Yo dejé de gritar y empecé a llorar. Por supuesto.

Premio DARDOS

Tenía yo pensada para esta mañana una entrada sobre cómo compartir el contenido que te gusta en internet, entrada que creo necesaria porque mucha gente me lo ha preguntado, pero va a ser que no, mejor mañññaaana (como diría José Mota). ¿¿¿¿¿¿¿Y porquéééé??????? (todos a coro), pues porque cuando me he levantado me he encontrado con la genial sorpresa de que me han dado un premio, mi primer premio en este mi mundo bloguero.
Y el premio es…..tachan tachaaaannnnn, efectivamente, como todos habéis podido averiguar por el título de la entrada, se trata del premio DARDOS!!!!
El premio DARDOS, otorgado entre bloggers, es un premio para reconocer el esfuerzo que tiene mantener un blog (que es mucho, porque el tiempo no sobra), y premiar la creatividad que en él despliegas (con la que cada día tu cerebro se queda un poquito más seco que el día anterior). 
A mi me ha venido de la mano de Mamá y Nené. Muuuchas gracias!!! 

Y ahí van otros 15 blogs que cada día me roban un poquito de tiempo y, nada más que por eso, creo que merecen también el premio, and de oscar go to……

Una mamá española en Alemania, que he de decir que lleva un tiempo con el blog aparcado pero que me          veo obligada a nominar ya que, gracias al descubrimiento de su blog, fue que me lancé yo a inmiscuirme        en este maravilloso mundo bloguero. Espero que, por lo menos para recoger el premio, retomes el blog        Fátima, que se te echa de menos!!  😉
Os recomiendo encarecidamente visitar cada uno de estos blogs a los que he nominado porque os aseguro que, de una forma o de otra, no os van a dejar indiferente. Y enhorabuena a los premiados por supuesto!!!
Para recoger el premio tenéis tres misiones a cumplir:
1. En el post que escribais para recibirlo debéis incluir la imagen del premio.
2. Mencionar y enlazar el blog que os ha dado el premio, en este caso, el mio  😉
3. Nominar y enlazar otros 15 blogs que creas que deben recibir este premio también.
Ale, pues ya no os doy más el follón, aquí me quedo yo más contenta que unas castañuelas con mi premio.
Gracias!!!!!