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#Retomes: Agosto te quiero

Casi casi no llego a tiempo pero aquí estoy, participando por segunda vez en el #retomes, en este caso el que nos propuso No sin mis patucos para ver qué nos parecía agosto, si quieres saber de que va en su post Cómo te cae agosto está muy bien explicadito 😉

Este mes hemos estado poniendo fotitos en Instagram, una red social que descubrí tarde pero que engancha mil y me encanta la verdad (no me sigues todavía??), con los hashtag #agostotequiero o #agostoteodio, según se de el caso, yo sólo conseguí una de #agostoteodio:

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Lo mejor de las vacaciones

Pues sí, ya he vuelto, y aunque no he tenido vacaciones de esas de irme al Caribe con la pulserita y niñera 24 horas, que más bien lo que he hecho ha sido no salir de mi casa, estas vacaciones blogueras me han venido muuuy bien. He aprovechado para hacer algunas cositas que tenía pendientes de esas que se van acumulando, como poner al día mi correo y conseguir organizar/eliminar esos casi 5000 mensajes que me acechaban. He podido leeros conforme llegabais a mi bandeja de entrada, y hasta comentar!!! He podido adelantar un poco de trabajo en el blog para que no me pille el toro a la vuelta de vacas. He podido disfrutar de mis monstruitos y hasta de tirarme al sofá. Hemos saltado en charcos cual familia Pig, nos hemos perseguido para tirarnos cubos de agua por el jardín, hemos hecho una pasta extraña plastilina casera, hemos hecho muuchas pompas hasta marearnos, hemos leído mucho, y sobretodo, he pasado estos casi dos meses sin estrés, que esto del blog me gusta mucho, muchísimo, pero también me estresa mucho, muchísimo.

1000 seguidores Twitter

Pero sin duda, lo mejor de todo ha sido…

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¿Cómo se vive la maternidad expatriada?

Cuando se toma una decisión teniendo hijos hay que pensar mucho más los pros y los contras, porque toda decisión tendrá unas consecuencias, tanto positivas como negativas, y no te afectarán sólo a ti como cuando eras una soltera sin hijos libre como el viento, afectarán a toda la familia.

Si además la decisión a tomar no consiste en decidir qué vas a hacer de comer ese día (que a veces puede ser más complicado de lo que parece!), sino que va un poquito más allá; si la decisión a tomar va sobre si vas a cambiar el domicilio familiar a 1600 kilómetros de donde lo tenías hasta ese momento, todo se complica mucho más.

Todos sabemos que una de las consecuencias de ser expatriado es que lo primero que fotografías a la llegada a tu patria cuando vas de vacaciones es la comida, he aquí la prueba:

Collage comida española

Pero hay más consecuencias. Lai, de Así como lo pienso, nos ha invitado a contar nuestra experiencia como madres expatriadas, y aquí estoy yo, dispuesta a contarla 😉

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Vacaciones Santillana!!!

Que sí!!! que me cojo vacaciones!!!! Y no, no me voy a España a cebarme a tapitas y a cañitas. No me voy a ningún lugar paradisíaco a disfrutar de tumbonas y pulseras «all inclusive». Y no por falta de ganas, sino por algo tan sencillo como que no  me ha tocado la lotería (aún, que todo se andará, jejeje).

vacaciones+santillana

Imagen sacada de http://www.yofuiaegb.com

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Si volviera a ser pequeña

En el campo de los abuelos

Si volviera a ser pequeña pararía el tiempo. Sin duda. Si volviera a ser pequeña mis abuelos vivirían, y no dejaría que murieran. Si volviera a ser pequeña estaría eternamente en «el campo de los abuelos», siempre jugando, siempre corriendo, siempre inventando, siempre todos los primos juntos. Si volviera a ser pequeña volvería a aprender a nadar en la charca piscina de los abuelos. Si volviera a ser pequeña me echaría otro partido de baloncesto con todos mis primos. Si volviera a ser pequeña me echaría otra siestecita bajo la parra. Si volviera a ser pequeña me escondería otra vez en el huerto para jugar al escondite con mis primos. Si volviera a ser pequeña sabría que tengo que grabar a fuego todos esos momentos en mi memoria, porque no se van a volver a repetir. Si volviera a ser pequeña no cambiaría ni una coma de mi infancia.

Con este post colaboro en la fiesta de enlaces que ha organizado Gololo&Toin sobre Volver a ser pequeños.

Dos años en Suiza

 

El lunes hizo dos añitos que vivo en Suiza. DOS AÑOS! Y se me ha pasado el tiempo volando!!

Parece que fue ayer cuando tuvimos esa semana decisiva en la que llenábamos la maleta de ilusión para venir a hacer un par de entrevistas. En Y la ganadora es… puedes ver, como ya sabrás, que elegimos Frauenfeld.
Encontramos casa a distancia, en Suiza la búsqueda de casa no es fácil, de hecho, tengo pendiente un post hablando de ello, nosotros tuvimos la suerte de tener unos amigos que venían a ver la casa por nosotros y nos mandaban las fotos y su opinión, puedes verla en Habemus casa.
Sólo seis diítas llevaba aquí cuando te contaba cómo me sentía en  Una nueva vida.
Y a menos de tres semanas de estar aquí hice una Primera evaluación, que fue muy positiva.
Y al cumplir un año en Suiza también tuviste crónica. Pesada que es una!
Estos dos años han tenido sus cosas muy buenas y sus cosas muy malas, han sido muy intensos, porque cuando eres expatriada las medias tintas no existen. O eres la mujer más feliz del mundo o eres la mujer más desgraciada del mundo.
 

 

 

 

 

 

 

 

Lo más difícil ha sido estar lejos de mi gente. Decir eso es evidente y hablar de ello me parece una perogrullada, así que voy a obviarlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Han sido dos años con muchos cambios, el principal es que monstruitopequeño cumplió aquí su primer año, a los 7 días de llegar a Suiza. Llegó sin saber andar y aprendió aquí, ahí empezó la etapa dónde-está-mi-madre-por-favor también llamada cómo-pueden-ser-tan-caras-las guarderías-por-el-amor-de-Gott. Ha sido muuuuy difícil llevar esta etapa sin la logística que hubiera podido tener en España con abuela/guardería, pero aquí estoy. Monstruitomayor con 4 recién cumplidos y monstruitopequeño que cumple 3 años en 5 días. Con un ventanal al final del túnel y todos vivitos y coleando. Así que no, no es imposible. Porque no hay nada imposible, sólo hay que proponérselo.

 

Por otra parte, me gusta la tranquilidad con la que aquí se vive, me gusta que se recicle, me gusta que la gente me salude por la calle, me gusta vivir rodeada de verde, me gusta que los coches se paren en el paso de cebra cuando voy a pasar, me gusta que la gente sonría a mis hijos por la calle, o incluso en el super cuando los jodíos angelitos están a grito pelado, me gusta que mis hijos vayan a aprender el alemán sin prácticamente esfuerzo, me gusta saber que aquí tenemos un futuro, me gusta saber que cuando mis hijos acaben los estudios tendrán una probabilidad del 90% de encontrar un trabajo, me gusta el frío, me gusta la nieve, me gusta dejar la bici sin candado, me encanta que haya carril bici en toda la ciudad, me gusta cómo se come aquí, me gusta llevar el horario europeo…me gusta Suiza.

Así que sí, como podéis observar si sacamos cuentas, parece que el balance es positivo ¿no?

Mejoras en el sueño

mejoras-sueño-dormir
Monstruitos durmiendo como angelitos
Hace ya dos meses que en Apuntando a Estivill te conté mi problema para acostar a monstruitomayor. Muchos fueron los comentarios recibidos, unos con consejos, otros con ánimos y otros contando su experiencia, y desde aquí quería agradeceros todos y cada uno de esos comentarios. GRACIAS.
De todos los consejos que me distéis yo cogí los que más me gustaron o los que creía que podían ser más útiles a nuestra situación. Y te puedo decir que, en realidad, cambios hice poquitos, pero que hemos tenido éxito y hemos pasado de mínimo una hora (cuando no eran dos) para dormirlos a hacerlo en media hora. Habrá gente que media hora le parezca una barbaridad pero oye, yo estoy feliz de la vida y doy palmas con las orejas todos los días cuando salgo de acostarlo.
Los cambios realizados han sido en concreto dos:

– Ahora nos turnamos mami y papi para acostarlos.

Papi siempre ha querido implicarse, y cuando eran más peques nos turnábamos. Pero mis monstruitos, que desde que papi trabaja fuera de casa pasan el 90% del tiempo conmigo, un buen día decidieron que la encargada diaria de esa labor tenía que ser mami. Y no había tutía. Sólo se iban a dormir con papi cuando mami no estaba en casa (véase viernes de cervezas, por ejemplo).
¿Qué ha cambiado? Un día fui a llevar a una amiga al aeropuerto de Basel, el vuelo que esperaba llegaba a las 22:00 y el aeropuerto lo tengo a hora y media de reloj. Íbamos tan contentas y felices al aeropuerto cuando, a medio camino, nos llamó papi. No querían dormirse, decían que me esperarían. Los monstruitos no se creían que yo no estuviera en casa. Primero monstruitomayor decía que estaba en el servicio (cómo sabe el condenado dónde se esconde mami en momentos críticos…). Me buscaron ahí y, evidentemente, no estaba. Me buscaron por toda la casa y no estaba. Hablé por teléfono con un desconsolado monstruitomayor  y le intenté explicar que volvería muy tarde y que esa noche los acostaba papi. No atendían a razones.
Cuando llegué le pregunté a papi que cómo había ido y cual fue mi sorpresa cuando me dijo que no había ido tan mal, les leyó un poquito y cayeron relativamente rápido en las garras de morfeo.
Pero más sorprendida me quedé al día siguiente cuando querían que les acostara papi, los condenados se habían dado cuenta de que los cuentos de papi son mucho más diver que los míos y llorando pedían por favor que los acostara papi. Ahí se estableció la nueva norma. Un día cada uno. Y a todos nos pareció bien así que todos felices, y yo más, que los días que le toca a papi acostarlos me siento como si estuviera de vacaciones.

– Hemos adelantado rutinas:

Nosotros ya teníamos una rutina establecida, pero algo fallaba. En vez de cambiarla lo que hemos hecho ha sido adelantarla y el cambio ha sido abismal.
Antes cenaban justo antes de irse a dormir y como comer es un juego muy divertido (para ellos, no tanto para mami y papi luego cuando hay que limpiar) llegaban muy excitados a dormir.
Ahora cenan a las 18:30. Pijama. Dientes. Y hasta las 20:15 pueden ver la tele un poquito. A esa hora vamos todos a la habitación, besitos de buenas noches y se queda el que le toque esa noche a leer cuentos.
A mi todavía me cuesta creer que un cambio tan pequeño haya tenido consecuencias tan positivas, pero así es. Con decirte que hay días que hasta 15 minutos ha tardado!! No es lo normal pero algún día ha pasado.
Y ahora que mi calidad de vida ha mejorado considerablemente me marco otro reto. Que duerman en su camita toda la noche. Eso sí, sigo renegando de Estivill, hoy mismo me ha llegado el libro «El sueño en niños de 2 a 6 años sin lágrimas» de Elisabeth Pantley. Ya te contaré.

Diferencia de edad entre hermanos

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Mis hijos se llevan 13 meses y medio. Si hacemos números, teniendo en cuenta que ambos nacieron a término, eso quiere decir que me quedé embarazada de monstruitopequeño cuando monstruitomayor tenía tan sólo 4 meses. ¿Muy pronto? ¿Muy tarde?

Pues hay opiniones para todo. Te cuento la mía.
 

La verdad es que la gente se sorprende cuando les digo que monstruitopequeño también fue buscado, con esa diferencia de edad la mayoría piensa que fue un descuido. Pero no, fue buscado porque queríamos que se llevaran poco tiempo.
¿Acierto? ¿Error? Pues ni una cosa ni la otra, siento decirte que no hay una fórmula mágica para calcular la diferencia de edad ideal, todo tiene su parte positiva y su parte negativa y cada familia tendrá que buscar lo más adecuado a sus circunstancias y preferencias.

Yo creo que la bimaternidad es muy complicada, se lleven poco o se lleven mucho, y se viven momentos de mucha tensión, tal y como te conté en Un día difícil el de ayer, en Al borde de un ataque de nervios o en Desahogo antes de navidad. Pero también se viven momentos preciosos, como en Una mirada o en Marco está aquí.   
Y si volviera a vivir creo que lo volvería a hacer igual, pero sólo te digo eso porque estoy empezando a ver la luz al final del túnel, que si me preguntas hace unos meses posiblemente te hubiera dicho que el milagro es que el segundo esté aquí!!
¿Y tus hijos? ¿cuánto tiempo se llevan? ¿fueron buscados o no?

Carta a mi abuelo

abuelo


Abuelo no llegué a conocerte pero me siento como si lo hubiera hecho. Desde que tengo uso de razón he visto, tanto en nuestra casita como en casita de la abuela, muchas fotos tuyas. Fotos con la abuela sobretodo. Y estáis muy guapos. A mi me gusta mucho verlas. Me han dicho que eras muy bueno. Sé que eso lo dicen de todo el mundo que está en el cielo pero yo creo que tú eras bueno de verdad. Lo sé porque la abuela me ha dicho que te quería mucho mucho, y eso tiene que ser porque eras muy bueno ¿no?.

El otro día me dijo mami que era tu cumple,  y ella estaba un poco triste, no sé que le pasaría, con lo que molan los cumples!! No sé porqué no pudimos celebrarlo juntos, con lo que me gusta a mi soplar las velas de la tarta!! Te hubiera ayudado! Yo sé que hay otros niños que tienen abuelos, y van con ellos al parque y les compran golosinas. No entiendo porque yo no puedo hacer eso contigo abuelo. Mami dice que a veces la vida es muy injusta, y debe llevar razón, porque mami siempre lleva razón.

El martes fue mi cumple y tampoco viniste. Dice mami que no puedes venir, que nos dejaste hace más de cinco años, pero que estás vivo en nuestro corazón. Yo no sé que quiere decir eso, ni dónde está el corazón ese (me han dicho que en el pecho pero yo no lo he visto todavía) pero yo lo que quiero es que estés vivo aquí, conmigo y con mami, que dice que tiene ganas de verte, y con la abuela, que cuando habla de ti tiene una sonrisa rara, como si estuviera triste.

También me han dicho que seguro que estás muy orgulloso de mi, y de mi hermano, y de mi primo. Dice mami que ojalá nos hubieras podido conocer. Ya te aviso yo que son guays aunque a veces nos pegamos un poco.
Yo te prometo que me voy a portar muy bien para que sigas estando orgulloso de mi y un día vengas a conocernos ¿vale?

Un beso abuelo. 
Marco.

* Con esta carta participo en la primera iniciativa del grupo de Google + «Maternidad de la A a la Z», pupiletras maternal. Si quieres leer las demás aportaciones de la iniciativa visita el post de Mamá y nené «Amor paternal. ¿Amor incondicional?»

Yo soy una madre alfa

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Creo que me estoy convirtiendo en una madre alfa de esas de las que últimamente se habla tanto. Hace unos días los virus han invadido mi casa (como es el caso de otras miles de casas, por otra parte) y eso ha hecho desarrollar mi ingenio y mi capacidad para gestionar este mi hogar hasta límites insospechados.

Me percaté ayer, el momento clave fue cuando me di cuenta que eran las 11:30 y todavía no me había puesto a hacer la comida (en Suiza la hora de la comida es de 12 a 13). Me voy tranquilamente a la cocina a hacer la comida, nada más lejos de la realidad, lo de tranquilamente es una utopía claro está,  monstruitopequeño me sigue cual zombi en el que es su tercer día de fiebre con un libro bajo el brazo, que quiere que se lo lea dice.

– Pero yo tengo que hacer la comida que papi está a punto de llegar hijo.

Por supuesto él no lo entiende y empieza a subir el tono de lloriqueo (constante todo el día desde que tiene fiebre), y entonces consigo convencerlo para que se siente en la mesa de la cocina con el libro y el vaya pasando las páginas para yo ir comentándole los dibujos.

Y así puedo empezar a cocinar. Pero sólo empezar porque monstruitomayor en seguida se da cuenta de que le estoy leyendo un cuento a su hermano Y A ÉL NO. Valiente osadía por mi parte! Por lo que monstruitomayor trae otro libro  (en italiano por supuesto, porque traerlo en español hubiera sido demasiado fácil para mi) para que le cuente a él el suyo, y por supuesto lo quiere antes de que se lo lea a su hermano.
El tono-lloriqueo de monstruitopequeño empieza a subir y está a punto de estallar la guerra cual Caín y Abel cuando los logro convencer de que les leo a cada uno una pagina cada vez, una vez Marco, una vez Erik.

Y ahí estoy yo, cocinando mis espaguetis carbonara mientras leo una página de Laberinto en español,  seguida de una página de I dinosauri en italiano, echando la cantidad justa de sal y de nuez moscada, parando cada dos por tres al grito desgarrador de monstruitopequeño de «moquitoooossss» (que para algo él es Erik «el dramas»), con su consiguiente lavado de manos después de cada sonada (que estoy cocinando y no es plan de que se me resfríen los espaguetis), pensando en escribir este post, intentando ordenar todas las frases que se me vienen a la cabeza, ejercitando mi memoria para que no se me olviden todas y cada una de ellas y haciendo al mismo tiempo las fotos para ilustrarlo.

Y encima la pasta estaba hecha a su hora y me ha salido riquísima.
Si eso no es ser una madre Alfa que venga dios y lo vea. 
Porque yo soy una madre alfa. Y como dice mi madre (también alfa of course, debe ir en los genes) «eso lo saben hasta los chinos»!

Y tú, ¿eres también madre alfa?