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La sobreprotección y sus consecuencias

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Si vemos que nuestro hijo se va a caer por la ventana y vamos raudos y veloces a cogerlo para evitar que se abra la cabeza en la caída no es lo mismo que si nuestro hijo se cae en el parque jugando y vamos raudos y veloces a levantarlo del suelo sin dejarlo que lo intente por sí mismo. 

No es lo mismo. Porque no es lo mismo proteger que sobreproteger. 

Lo primero es un mecanismo natural, sano y necesario, lo segundo no es ni necesario ni sano, de hecho, puede incrementar considerablemente las probabilidades de que en un futuro nuestro hijo tenga ciertos problemas que más tarde pasaré a explicar.
Claro está que todos queremos lo mejor para nuestros hijos y los padres que actúan con sobreprotección sobre sus hijos piensan que están haciendo lo correcto. O a lo mejor no saben las consecuencias que les puede acarrear en un futuro. Por eso es necesario que leas este post si piensas que puedes actuar de esta forma con tus hijos.

La sobreprotección es convertirte en sus manos y sus pies, 

en lugar de enseñarles a usarlos por ellos mismos.

Nuestra labor como padres debe ser enseñarle a nuestros hijos el camino a seguir, guiarlos y ayudarlos, pero NO podemos recorrer el camino por ellos, si lo hacemos podemos pensar  que los estamos ayudando en ese momento, pero en realidad les estamos haciendo un flaco favor, porque es posible que nunca sean capaces de recorrerlo sin ayuda.
Un niño criado con sobreprotección, como he dicho anteriormente, tiene mayor probabilidad de sufrir ciertos problemas en su vida adulta. Problemas que paso a explicar:
– Puede que tenga una menor autoestima. Como todo se lo han hecho siempre, nunca ha tenido la oportunidad de superar algo por sí mismo y, por ende, de reforzar su autoestima.
– Dificultad para la toma de decisiones. No lo ha hecho nunca, así que si se encuentra sólo ante un problema en el que tenga que tomar una decisión, no sabrá evaluar los pros y los contras para tomar la decisión correcta. No le han enseñado a hacerlo.

– Más tendencia al estrés y la depresión. Evidentemente sin la «ayuda» que siempre le han prestado no siente control sobre su mundo, eso genera mayor estrés y tendencia a la depresión.

– Falta de confianza en sí mismo. Este punto es muy parecido al primero. Como no ha tenido muchas oportunidades a lo largo de su vida para hacer las cosas por sí mismo no sabe que es capaz de hacerlas.
– Más probabilidad de desarrollar una personalidad dependiente. Está claro, siempre va a buscar otro «apoyo» con el que se sienta más seguro. No sabe estar sólo porque nunca lo ha estado.
Evidentemente, tal y como ya he dicho, esto NO es una relación causa-efecto. Un niño puede ser criado con sobreprotección y no desarrollar en un futuro ninguna de estas características, pero la probabilidad de que se den es mucho más alta que un niño que no ha sido criado bajo la sobreprotección paterna.
Y tu estilo educativo, ¿es sobreprotector? ¿Sabías que podía tener esas consecuencias?

* Con este post me estreno como colaboradora con el blog El alma y la lactancia al descubierto, blog que te recomiendo visitar por supuesto. Podéis ver el post aquí: Hablemos de  sobreprotección con…
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* La imagen usada ha sido sacada de internet, si crees que no debería estar ahí avísame y la retiraré en seguida.

Los primeros días del bebé en casa

Acabas de ser madre, durante el embarazo has leído miles y miles de libros pero aún así, no sabes como con toda la teoría que se agolpa en tu cabeza, te encuentras «rara» con ese bebé tan mono que te han dado en el hospital y que resulta que sí, que es tu hijo.
Tranquila, nos ha pasado a todas. Y para eso estamos, para ayudarnos. Así que ahí van unos consejillos.
1. Olvida todo lo que has leído. Así de claro te lo digo. Hay miles y miles de libros, de corrientes diversas, unas más afines a ti y otras menos, pero al final lo único que consigues es liarte y no saber si tienes que poner el pañal en la teta o la boca en el culo. Así que lo mejor, sin duda, es dejarte guiar por tu instinto, que para eso lo tenemos y nos ha hecho sobrevivir millones y millones de años. Confía en ti.
2. Paciencia. Es lo que más vas a usar estos primeros días con tu chiquitín, y puede que se te gaste, así que cultívala. Te vendrá muy bien.
3. Pon a raya a los familiares. Sé que todo el mundo está deseando ver a ese bollito redondito que has parido, pero tú eres la que acabas de parir y necesitas descansar y sobretodo, asimilar la nueva situación y conoceros. Tú al bebé y el bebé a ti. Si eso lo puedes hacer con el ritmo de visitas diarias, perfecto, pero si no eres capaz (que será lo normal), no dudes en decirlo. Habla con ellos, espacia las visitas y organízalas de alguna manera. La gente lo entenderá.
4. Descansa. El primer mes es el más duro, y tanto tú como tu hijo estáis cogiendo el ritmo, así que si tu hijo se queda durmiendo, sea la hora que sea, aprovecha y duerme tú también. Sé que se te puede hacer raro estar a las 11 de la mañana durmiendo, pero recuerda que luego cuando se despierte no tienes opción. Tendrás que estar al 100% para él. Y no, no somos máquinas, somos humanos, así que descansa. Es el mayor favor que te puedes hacer tanto a tí como a tu hijo.
5. Recuerda que no estás sola. Sois dos, porque ese bebé tiene un padre. Seguro que él tampoco se quiere perder ni un minuto del crecimiento de su bebé y compartís responsabilidades, pero si sientes que necesitas más, no dudes en pedirlo. A veces ellos no pueden entender todo lo que se nos pasa por la cabeza (o por el corazón) con toda esa revolución de hormonas que tenemos recorriendo nuestro cuerpo. Habla con él. Os hará sentiros mejor.
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6. Y por último y sobretodo disfruta. Disfruta de la etapa de bebé porque se pasa volando!!

El aprendizaje vicario y los niños

El aprendizaje vicario, o modelado, es un aprendizaje que se realiza por observación e imitación. Es un aprendizaje que se da en una situación social en la que debe haber, por lo menos, dos personas: el modelo, que es la persona que va a realizar una conducta, y el sujeto que observa dicha conducta.
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Por medio del aprendizaje vicario se transmiten, por ejemplo, los elementos culturales de generación en generación, pero sobretodo, y de lo que os quiero hablar hoy, por medio del aprendizaje vicario aprenden los hijos de sus padres. Por eso es tan importante y por eso me gustaría daros unos consejos con respecto a la educación de esos renacuajos que habitan en nuestras vidas.
– Es muy importante comer todos juntos en la misma mesa. Yo sé que hoy en día, y más en España, donde la conciliación familiar es una utopía y los horarios de cada miembro de la familia no concuerdan casi  ni con una «vida normal» es difícil. Además muchos niños comen en los coles o en las guarderías.
Pero aún así hay que hacer un esfuerzo, si no se puede a mediodía, habrá que sentarse todos juntos a la noche. De esta forma ellos pueden aprender todo lo que queramos transmitirle en cuanto al comportamiento en la mesa.
– Dale ejemplo con los alimentos. Esto podría ser parte del punto anterior pero creo que, aunque es algo obvio, merece un apartado propio. Y sí, es algo obvio, pero estoy harta de ver a padres y a madres que comen «cuatro cosas» y luego se sorprenden de que sus hijos les hayan salido «mal comedores» o no les guste la verdura. Y no, si a ti no te ven comer verdura, es difícil que ellos la coman, intenta cocinar ese alimento de alguna forma que te sea agradable para que no te cueste tanto trabajo comértelo. Por ejemplo a mi no me gustan las verduras, pero aquí os dejo una receta de mi crema de verduras con la que nos chupamos los dedos toda la familia.
– Háblales con respeto, y no les grites. En resumen, háblales tal y cómo le hablarías a cualquier otra persona, porque al fin y al cabo, es lo que son, pequeñitos, pero personas. Y sí, sé que es muy difícil no enervarse cuando llevamos un día de perros y ellos llegan con sus pilas duracell corriendo de un lado para otro y poniéndolo todo patas arriba. Yo misma, como sabéis, me he propuesto no gritar porque es una de las cosas que más me cuesta, conservar los nervios (si no lo conoces todavía te invito a que visites el grupo de facebook en el nos echamos una mano En casa ya no se grita).
Cada uno tiene sus métodos, cualquiera es válido, pero si queremos que ellos estén tranquilos, primero tenemos que estarlo nosotros.
– En resumen, si quieres transmitirle a tu hijo cualquier conducta o los valores que tú consideres importantes, sólo tienes que aplicarlos a tu vida diaria y tus hijos lo aprenderán de una forma sencilla.

O ¿¿cómo quieres que tu hijo aprenda a cruzar en verde si a ti te ve hacerlo en rojo?? Difícil, ¿no?.

Tus hijos harán lo que te vean hacer, no lo que les digas que hagan.
 
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