Archivo de la categoría: Psicología y crianza

10 señales de que estás criando un niño mimado

Estaba yo el otro día tranquilamente navegando un poquito por internet porque lo que es por el mar lo llevo claro cuando de pronto me topé con este artículo de Baby Center en el que te da 10 señales de que estás criando un niño mimado. Ahí es . Mi tranquilidad al garete.

Podría decir millones de cosas que se me pasaron por la cabeza, pero para que no se haga esto muy largo me voy a limitar a opinar sobre las 10 señales que apuntan:

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La sobreprotección y sus consecuencias

sobreproteccion-consecuencias

Si vemos que nuestro hijo se va a caer por la ventana y vamos raudos y veloces a cogerlo para evitar que se abra la cabeza en la caída no es lo mismo que si nuestro hijo se cae en el parque jugando y vamos raudos y veloces a levantarlo del suelo sin dejarlo que lo intente por sí mismo. 

No es lo mismo. Porque no es lo mismo proteger que sobreproteger. 

Lo primero es un mecanismo natural, sano y necesario, lo segundo no es ni necesario ni sano, de hecho, puede incrementar considerablemente las probabilidades de que en un futuro nuestro hijo tenga ciertos problemas que más tarde pasaré a explicar.
Claro está que todos queremos lo mejor para nuestros hijos y los padres que actúan con sobreprotección sobre sus hijos piensan que están haciendo lo correcto. O a lo mejor no saben las consecuencias que les puede acarrear en un futuro. Por eso es necesario que leas este post si piensas que puedes actuar de esta forma con tus hijos.

La sobreprotección es convertirte en sus manos y sus pies, 

en lugar de enseñarles a usarlos por ellos mismos.

Nuestra labor como padres debe ser enseñarle a nuestros hijos el camino a seguir, guiarlos y ayudarlos, pero NO podemos recorrer el camino por ellos, si lo hacemos podemos pensar  que los estamos ayudando en ese momento, pero en realidad les estamos haciendo un flaco favor, porque es posible que nunca sean capaces de recorrerlo sin ayuda.
Un niño criado con sobreprotección, como he dicho anteriormente, tiene mayor probabilidad de sufrir ciertos problemas en su vida adulta. Problemas que paso a explicar:
– Puede que tenga una menor autoestima. Como todo se lo han hecho siempre, nunca ha tenido la oportunidad de superar algo por sí mismo y, por ende, de reforzar su autoestima.
– Dificultad para la toma de decisiones. No lo ha hecho nunca, así que si se encuentra sólo ante un problema en el que tenga que tomar una decisión, no sabrá evaluar los pros y los contras para tomar la decisión correcta. No le han enseñado a hacerlo.

– Más tendencia al estrés y la depresión. Evidentemente sin la «ayuda» que siempre le han prestado no siente control sobre su mundo, eso genera mayor estrés y tendencia a la depresión.

– Falta de confianza en sí mismo. Este punto es muy parecido al primero. Como no ha tenido muchas oportunidades a lo largo de su vida para hacer las cosas por sí mismo no sabe que es capaz de hacerlas.
– Más probabilidad de desarrollar una personalidad dependiente. Está claro, siempre va a buscar otro «apoyo» con el que se sienta más seguro. No sabe estar sólo porque nunca lo ha estado.
Evidentemente, tal y como ya he dicho, esto NO es una relación causa-efecto. Un niño puede ser criado con sobreprotección y no desarrollar en un futuro ninguna de estas características, pero la probabilidad de que se den es mucho más alta que un niño que no ha sido criado bajo la sobreprotección paterna.
Y tu estilo educativo, ¿es sobreprotector? ¿Sabías que podía tener esas consecuencias?

* Con este post me estreno como colaboradora con el blog El alma y la lactancia al descubierto, blog que te recomiendo visitar por supuesto. Podéis ver el post aquí: Hablemos de  sobreprotección con…
Si te ha servido este artículo te invito a compartirlo en las redes sociales para que todo el mundo lo pueda leer 😉

* La imagen usada ha sido sacada de internet, si crees que no debería estar ahí avísame y la retiraré en seguida.

Plan de parto y partos varios

Me encantan las historias de partos. Con decirte que acabo de ver Ice Age 5 y cuando ha nacido el bebé mamut me he puesto tontorrona!! En serio, era taaaannnn mono!!
Me gustan porque me parecen unas historias muy personales y profundas y porque hay una y mil versiones ante el mismo hecho: un nacimiento.
Los hay que son partos para olvidar, como el de Desvaríos de una madre, que de tan horrible que es nos lo tiene que contar en cinco partes: parte I, parte IIparte III, parte IV y parte V.
Los hay estremecedores, como el de Princesas y princesos, en lo que nos cuenta como un «desahucio de vientre»
Los hay que a pesar de ir todo sobre ruedas son instrumentalizados y sin darle ninguna explicación ni poder de decisión a la mami, como el de Koamamá, que nos lo cuenta en dos partes: parte I y parte II
Los hay emocionantes a pesar de ser cesárea, como el de Princess and Owl stories, que también nos lo cuenta en tres partes: parte I, parte II, parte III.
Y también están los míos, por supuesto, jeje: Aquí os dejo el de Marco (monstruitomayor) y el de Erik (monstruitopequeño)

Bien, y después de leer tanto parto y de vivir dos en primera persona, ¿que he aprendido? Pues algo tan sencillo como que tenemos que informarnos.Y que es muy necesario hacer un plan de parto.

plan-parto

En España está muy generalizado el que los médicos o matrones quieran meter las narices donde no les llaman (he dicho generalizado, también los habrá que apuesten por el parto natural). Y tenemos que saber que si queremos que nos rasuren, si queremos un enema, si queremos oxitocina, si queremos epidural, pues muy bien, cada uno es libre de elegir lo que quiera, pero si no lo queremos NO TIENEN PORQUÉ HACÉRNOSLO. Y eso tenemos que saberlo, porque no todo el mundo lo sabe. Y tenemos que hacérselo saber a la gente que nos vaya a atender en el parto, porque tu parto es tuyo y sí, tienes poder de decisión.

Os dejo un modelo de plan de parto para el que esté interesado, a mi me parece muy completo pero lo podéis hacer a vuestro antojo y poner o quitar lo que queráis.
¿Tú hiciste plan de parto? ¿Conocías la opción?

Apuntando a Estivill

Estivill

2 horas al día. 14 horas a la semana. 60 horas al mes y 730 horas al año. Es decir, 30 días, 1 mes al año es el tiempo que me paso tratando de acostar a monstruitomayor. Y se dice pronto pero eso os puedo asegurar que agota la paciencia de cualquiera.

No me importa dormir con él (es más, me gusta), no me importa que me de patadas o puñetazos durmiendo, no me importa que me despierte a media noche para pedir agua, no me importa tener que espantar todos los monstruos que vienen cada noche. De verdad, no me importa. Es un niño y lo entiendo. Me necesita y yo, como madre suya que soy, voy a estar ahí con él. Lo entiendo.
Pero que cada vez que nos vayamos a la cama esté dos horas dando vueltas en la cama, que ya no sepa lo que hacer porque sabe que como se esté quieto se duerme normal, está reventado ,que cada vez que llegue la hora de ir a dormir se me ponga mal cuerpo sólo de pensarlo…eso no, con eso no puedo.
Cada noche, cuando ya llevo hora y media y lo he intentado todo, hacerme la dormida, dormirme de verdad, intentar explicarle, hablarle un poco más alto de lo que me gustaría, llorar de impotencia mientras él huye de morfeo más deprisa que el viento…cada noche pienso en lo que no me gusta pensar, cada noche aparece por mi mente la palabra prohibida: ESTIVILL. 
Odio a Estivill, estoy profundamente convencida de sus consecuencias negativas, de la crueldad que supone y de lo inmoral que resulta su práctica. Y aún así su nombre viene a mi cabeza.
Afortunadamente nunca he llegado al punto de ponerlo en práctica. Y en cierto modo me tranquiliza saber en el fondo que no podría hacerlo, por muy agotada que esté no sería capaz. Pero el sólo hecho de que se me pase por la cabeza no me gusta nada. Me hace sentir mal.
Supongo que en mi mano está mejorar las cosas. Sé que yo soy la adulta y yo soy la que tiene que enseñar a mi pequeño recursos para que se tranquilice y consiga tardar menos en dormirse. Pero no sé cómo hacerlo. Sé cómo no quiero hacerlo pero no sé cómo quiero (o debo) hacerlo. Estoy bloqueada.

¿Me darías algún truquillo para ayudar a mi monstruito?

Ni rabietas ni conflictos

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Ni rabietas ni conflictos, de Rosa Jové, es el último libro que me he leído y del que os quiero hablar.
Así como cuando me leí Dormir sin lágrimas, de la misma autora, tal y como os conté en el post lecturas veraniegas, me quedé con la sensación de que no me había aportado casi nada (solamente para entender que mi hijo no era un extraterrestre y que lo que le pasa es lo más normal del mundo, para desesperación de millones de padres) Ni rabietas ni conflictos sí que creo que me ha aportado, y mucho.
Primero, para entender porqué actúan los niños como actúan, y segundo, para guiarme un poco acerca de cómo actuar en determinadas situaciones que pueden llegar a ser problemáticas.
El libro está muy bien estructurado, dividiéndose en tres partes:
En la primera parte «Ser niño también es duro» nos ayuda a entender un poquito más a los enanos de la casa, porque muchas veces no nos paramos a mirar las cosas desde su perspectiva y en ocasiones vendría bien hacerlo.
En la segunda parte «Cómo educar sin castigar» te da una serie de pautas a seguir, diviendo los consejos en cuatro tramos de edad: de 0 a 18 meses, de 18 meses a 4 años, de 5 a 7 años y de 8 a 12 años.
En esta parte está el meollo de la cuestión y me ha sido muy útil, yo ya he puesto en práctica mis aprendizajes y puedo decir que, por ahora, han tenido éxito..
Y, por último, en la tercera parte «Poniendo las cosas en su sitio» te habla de del castigo físico (y del no físico), de cómo está considerado cada uno, de su aspecto legal o de los tan famosos límites.
En resumen, me ha encantado y desde luego, si te surgen dudas en la educación de tus hijos, léelo. Es más, dicen que los niños vienen con un pan bajo el brazo, pero yo creo que deberían cambiar el pan por este libro, es lo más parecido al libro de instrucciones de hijos que tan encarecidamente hemos pedido millones y millones de padres a lo largo de los siglos!
Y tú ¿Lo has leído o tienes pensado hacerlo?

Ventajas del porteo ergonómico

Hace tiempo tengo pendiente un post sobre las ventajas del porteo ergonómico, ya cuando en otro post os hablé de la mochila lo tenía en mente pero entre unas cosas y otras al final se ha ido retrasando.Hasta esta mañana que mis dos monstruitos se han empeñado en portear a sus bebés y me he puesto al tema.
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El porteo seguro o ergonómico es una forma de llevar cerquita de ti y de tu corazón a tu hijo, siempre respetando su postura natural, y aportando muchos beneficios tanto a ti como a tu hijo.
No son pocos los que al verte por la calle piensan que «menudo invento». Nada más lejos de la realidad, se ha porteado desde el inicio de los tiempos, lo moderno, el invento de verdad, es el carricoche.

Ventajas para el bebé

Tu hijo  ha estado 9 meses dentro de ti, en un ambiente cálido, tranquilo y seguro. Cuando nace sale a un mundo nuevo que poco a poco querrá ir descubriendo, pero es normal que se sienta solito y quiera estar cerca de su mamá, que es la que le da paz y seguridad. Eso lo consigues con un portabebé.
Al darle esa seguridad  que necesita va a ser un niño más tranquilo.
Regula su temperatura corporal. Estando tan cerquita de mami es más fácil estar calentito.
El porteo ergonómico, como ya he dicho antes, respeta la postura natural del bebé, por lo que previene problemas como la displasia de cadera o la curvatura lumbar.
También podemos prevenir la plagiocefalia postural, una deformación que algunos niños que pasan mucho tiempo en el carricoche o en la cuna pueden sufrir.

Ventajas para los papis

Movilidad. Los carricoches de hoy en día son megachulos y superfáciles-de-plegar-con-una-sola-mano, pero nada te va a dar más libertad que un portabebé con el que llevas las manos completamente libres.
Favorece la lactancia materna. La lactancia materna debe ser a demanda y en el mismo portabebé se puede enganchar a la teta sin ningún problema.
Tranquilidad. Al ser un bebé que llora menos siempre vas a encontrar más paz, ya que el llanto de un bebé es una de las cosas más desagradables que hay.
– Tienes a tu bebé a la vista, que eso siempre es agradable 😉

Cómo portear

Es muy importante que el porteo sea ergonómico. El portabebé que escojas debe cumplir una serie de requisitos para que sea seguro para tu hijo y cómodo para ti.
Posición ranita. Es decir, el bebé debe ir sentado en el portabebé, no colgando, y las rodillas deben quedar más altas que el culete.
Espalda en C. Es la única forma de respetar la fisiología natural del bebé.
Nunca debe ir mirando hacia fuera. Le sobrexcita y además de esa forma no se respeta la espalda en C.
Debe ir a la altura del beso. La altura adecuada es aquella en la que puedes darle un besito a tu bebé pero sigues teniendo visibilidad y movilidad.
Entonces qué, ¿te apuntas al porteo ergonómico?
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Imagen sacada de internet

Los primeros días del bebé en casa

Acabas de ser madre, durante el embarazo has leído miles y miles de libros pero aún así, no sabes como con toda la teoría que se agolpa en tu cabeza, te encuentras «rara» con ese bebé tan mono que te han dado en el hospital y que resulta que sí, que es tu hijo.
Tranquila, nos ha pasado a todas. Y para eso estamos, para ayudarnos. Así que ahí van unos consejillos.
1. Olvida todo lo que has leído. Así de claro te lo digo. Hay miles y miles de libros, de corrientes diversas, unas más afines a ti y otras menos, pero al final lo único que consigues es liarte y no saber si tienes que poner el pañal en la teta o la boca en el culo. Así que lo mejor, sin duda, es dejarte guiar por tu instinto, que para eso lo tenemos y nos ha hecho sobrevivir millones y millones de años. Confía en ti.
2. Paciencia. Es lo que más vas a usar estos primeros días con tu chiquitín, y puede que se te gaste, así que cultívala. Te vendrá muy bien.
3. Pon a raya a los familiares. Sé que todo el mundo está deseando ver a ese bollito redondito que has parido, pero tú eres la que acabas de parir y necesitas descansar y sobretodo, asimilar la nueva situación y conoceros. Tú al bebé y el bebé a ti. Si eso lo puedes hacer con el ritmo de visitas diarias, perfecto, pero si no eres capaz (que será lo normal), no dudes en decirlo. Habla con ellos, espacia las visitas y organízalas de alguna manera. La gente lo entenderá.
4. Descansa. El primer mes es el más duro, y tanto tú como tu hijo estáis cogiendo el ritmo, así que si tu hijo se queda durmiendo, sea la hora que sea, aprovecha y duerme tú también. Sé que se te puede hacer raro estar a las 11 de la mañana durmiendo, pero recuerda que luego cuando se despierte no tienes opción. Tendrás que estar al 100% para él. Y no, no somos máquinas, somos humanos, así que descansa. Es el mayor favor que te puedes hacer tanto a tí como a tu hijo.
5. Recuerda que no estás sola. Sois dos, porque ese bebé tiene un padre. Seguro que él tampoco se quiere perder ni un minuto del crecimiento de su bebé y compartís responsabilidades, pero si sientes que necesitas más, no dudes en pedirlo. A veces ellos no pueden entender todo lo que se nos pasa por la cabeza (o por el corazón) con toda esa revolución de hormonas que tenemos recorriendo nuestro cuerpo. Habla con él. Os hará sentiros mejor.
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6. Y por último y sobretodo disfruta. Disfruta de la etapa de bebé porque se pasa volando!!

El aprendizaje vicario y los niños

El aprendizaje vicario, o modelado, es un aprendizaje que se realiza por observación e imitación. Es un aprendizaje que se da en una situación social en la que debe haber, por lo menos, dos personas: el modelo, que es la persona que va a realizar una conducta, y el sujeto que observa dicha conducta.
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Por medio del aprendizaje vicario se transmiten, por ejemplo, los elementos culturales de generación en generación, pero sobretodo, y de lo que os quiero hablar hoy, por medio del aprendizaje vicario aprenden los hijos de sus padres. Por eso es tan importante y por eso me gustaría daros unos consejos con respecto a la educación de esos renacuajos que habitan en nuestras vidas.
– Es muy importante comer todos juntos en la misma mesa. Yo sé que hoy en día, y más en España, donde la conciliación familiar es una utopía y los horarios de cada miembro de la familia no concuerdan casi  ni con una «vida normal» es difícil. Además muchos niños comen en los coles o en las guarderías.
Pero aún así hay que hacer un esfuerzo, si no se puede a mediodía, habrá que sentarse todos juntos a la noche. De esta forma ellos pueden aprender todo lo que queramos transmitirle en cuanto al comportamiento en la mesa.
– Dale ejemplo con los alimentos. Esto podría ser parte del punto anterior pero creo que, aunque es algo obvio, merece un apartado propio. Y sí, es algo obvio, pero estoy harta de ver a padres y a madres que comen «cuatro cosas» y luego se sorprenden de que sus hijos les hayan salido «mal comedores» o no les guste la verdura. Y no, si a ti no te ven comer verdura, es difícil que ellos la coman, intenta cocinar ese alimento de alguna forma que te sea agradable para que no te cueste tanto trabajo comértelo. Por ejemplo a mi no me gustan las verduras, pero aquí os dejo una receta de mi crema de verduras con la que nos chupamos los dedos toda la familia.
– Háblales con respeto, y no les grites. En resumen, háblales tal y cómo le hablarías a cualquier otra persona, porque al fin y al cabo, es lo que son, pequeñitos, pero personas. Y sí, sé que es muy difícil no enervarse cuando llevamos un día de perros y ellos llegan con sus pilas duracell corriendo de un lado para otro y poniéndolo todo patas arriba. Yo misma, como sabéis, me he propuesto no gritar porque es una de las cosas que más me cuesta, conservar los nervios (si no lo conoces todavía te invito a que visites el grupo de facebook en el nos echamos una mano En casa ya no se grita).
Cada uno tiene sus métodos, cualquiera es válido, pero si queremos que ellos estén tranquilos, primero tenemos que estarlo nosotros.
– En resumen, si quieres transmitirle a tu hijo cualquier conducta o los valores que tú consideres importantes, sólo tienes que aplicarlos a tu vida diaria y tus hijos lo aprenderán de una forma sencilla.

O ¿¿cómo quieres que tu hijo aprenda a cruzar en verde si a ti te ve hacerlo en rojo?? Difícil, ¿no?.

Tus hijos harán lo que te vean hacer, no lo que les digas que hagan.
 
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En casa ya no se grita. Avances

Sabéis que hace un tiempo empecé con el reto de «En casa ya no se grita«.
Pues bien, no está siendo fácil, algunos días noto como poco a poco voy llenando mi vaso de los gritos hasta que al final, por lo más nimio, se desborda y acabo gritando y tengo que volver a poner el contador a cero. De hecho, hemos pasado unos días muy nerviosos todos, en los que tenía que poner el contador a cero a diario.
Qué desastre pensareis!!! Pues no, todavía no he conseguido mi objetivo de poder decir que me controlo y consigo frenarme antes de que llegue el grito a la garganta. Pero sí que noto avances. Noto que me conozco un poco más y que los niños están más tranquilos. Todos tenemos días por supuesto, afortunadamente no somos robots, pero la tónica general estos últimos días parece que es de un poco más de tranquilidad. Y se agradece.
Y os largo todo este rollo porque os quería contar un «truquillo» que últimamente estoy poniendo en práctica y que veo que me va muy bien, por si queréis aplicarlo.
Situación ejemplo:
Voy a clase de alemán. Por delante casi media hora de camino. El peque va en el carricoche y el grande o en la mochila o en la plataforma adosada al carricoche, depende del día.
 
ANTES:
Monstruitopequeño: yo quiero andando.
Yo: no, vamos con el carricoche porque está muy lejos y si vas andando podemos llegar mañana, si eso.
Monstruitopequeño: No!! Yo quiero ir andandoooooo.
 (y a partir de aquí la conversación es repe -mientras mi vaso de los gritos se va llenando y al final se desborda- hasta que, lo monto en el carricoche obligado y llegamos tarde, no sin haber gritado antes, claro)
AHORA:
Monstruitopequeño: yo quiero andando.
Yo: no, vamos con el carricoche porque está muy lejos y si vas andando podemos llegar mañana, si eso.
Monstruitopequeño: No!! Yo quiero ir andandoooooo.
(A partir de ahí ya sé que vamos por mal camino, por lo que cambio la estrategia, que para eso soy la adulta)
Yo: Vale, vamos a hacer una cosa ¿vale? tienes dos opciones, puedes ir en el carricoche o puedes quedarte aquí, ¿qué prefieres?
Monstruitopequeño: En el carricoche!! (y encima con una sonrisa, en serio)
Se monta el solito en el carricoche y nos vamos a clase, llegamos a tiempo, sin estrés y sin gritos.
Todos contentos.
Aclaración importante:
No confundir con: Si no te montas en el carricoche te quedas aquí.
Esto último es una amenaza, lo que yo he hecho ha sido darle dos opciones y él ha «sido libre» para elegir una de ellas. Evidentemente, las dos opciones que le presento van «sesgadas a mi favor» para que elija la que yo quiero, porque el día que me diga que prefiere quedarse en casa lo llevo chungo. Pero bueno, por ahora con lo que me quedo es con que él cree que ha elegido libremente y que nos hemos ahorrado una situación de estrés.

Probarlo, ya veréis como os sorprenderá el resultado!!

PD. Y por si no conoceís el grupo de facebook gracias al que sigo el reto os dejo el enlace. El grupo se llama «En casa ya no se grita»

En casa ya no se grita

Desde el martes soy miembro del grupo de Facebook En casa ya no se grita.
¿Y eso qué es?
Pues eso es un grupo que han creado Ilda y Ana para que las mamás gritonas dejemos de serlo. Y es que parece fácil pero no lo es. Yo lo he intentado otras veces y no lo he conseguido, así que a ver si en un grupo, con ayuda de otras mamás gritonas, pues tengo un poco más de éxito.
¿Y por qué me he unido?
Me he unido porque estoy harta de ser una mamá gritona. Cuando vivía en España tenía una vecina que se pasaba el día gritando. Nerea se llamaba la hija, la pobre hija. Nerea parece que toooodo todo lo hacía mal, pero muy mal debía hacerlo teniendo en cuenta cómo su madre perdía los nervios. Yo la escuchaba desde mi patio anonadada. En serio. No me podía creer cómo alguien podía ponerse tan nervioso, si a su hija no se le escuchaba nunca!!!
La escuchaba primero como mujer-todavía-sin-hijos y más tarde como madre-de-dos-monstruitos. Y en ningún momento llegué a entender ni comprender su histerismo (bien es cierto que lo suyo era demasiaaado, más tirando a garrulilla que otra cosa)
Luego me mudé a Suiza y dejé de escucharla. Uf! Qué alivio!! Pero nunca me olvidé de ella. Siempre ha estado en mi cabeza como mi anti-referente.
Y monstruitopequeño empezó a andar…y yo empecé a gritar.
A ver, no es que me pase toooodo el día gritando, también cocino, salgo a pasear y esas cosas de gente normal. Pero lo que sí es cierto es que la situación poco a poco se me ha ido haciendo más difícil y mi umbral de paciencia ha ido bajando considerablemente.
En mi humilde opinión han influido muchos factores. Creo que se me juntó todo. Cambiaron muchas cosas de un plumazo.
– Nos mudamos a Suiza.
– Su padre empezó a trabajar. Hasta ese momento siempre habíamos estado los dos para todo. Si me había quedado sola con ellos había sido unas horitas nada más.
Monstruitomayor se hizo un poco más mayor y empezó a realizar que eso que había allí a su lado era un hermano pequeño, y empezaron las peleas entre hermanos.
– En España iban los dos a la guarde de 9 a 17. En Suiza los precios de la guarde son prohibitivos, así que pasaron a estar todo el día conmigo.
– En España hay familiares a los que, dado el caso, siempre le puedes dejar a tus monstruitos, ya sea una noche a dormir o sólo unas horitas para desahogarte un poco. En Suiza no.
Así que sí, se me juntó todo. Los que me conocen siempre han admirado de mí mi paciencia. Era difícil enfadarme o escuchar un grito de mi boca. Por eso me preocupa que haya bajado tanto mi umbral de grito. Por eso estoy en este grupo. Porque nunca es tarde para cambiar.
Seguro que esta vez lo consigo. Ya llevo 3 días sin gritar. Yujuuuuu!!!!!!